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A un Año de la Tragedia de Antuco: “Lo que la Seguridad Ecológica Pudo Evitar”

A un Año de la Tragedia de Antuco: “Lo que la Seguridad Ecológica Pudo Evitar”
Mayo 16
00:00 2006

El 18 de mayo del 2005, ha quedado en la retina de muchos chilenos, como la peor tragedia militar del ejercito chileno en tiempos de paz, que dejó como saldo la muerte de 44 jóvenes conscriptos chilenos, que voluntariamente se acercaron al ejercito, heroica hazaña que les costo la vida y que enluta nuestra patria.

44 jóvenes y 1 mayor, fallecieron en la zona del volcán Antuco, cercana a las aguas color turquesa de la Laguna del Laja, mientras realizaban maniobras de instrucción. Inesperadamente éstos militares fueron sorprendidos por una tormenta de viento y nieve, dificultándoles las posibilidades de encontrar la ruta y alcanzar algún refugio. La zona de la catástrofe, con poca altura, extensas planicies, caracterizada por una escasa vegetación y suelo de piedra volcánica, con bajísimas temperaturas en ésta época del año y la precaria instrucción para hacer frente a una amenaza no militar, sino proveniente de la naturaleza, fueron un verdadero caldo de cultivo para que se desatara la tragedia.

La mayoría de los protagonistas de éste trágico episodio, eran jóvenes conscriptos inexpertos, a un año de ocurrida, la mayor tragedia militar en tiempos de paz, la investigación nos acerca a la verdad, las ordenes no fueron bien dadas por los superiores a cargo para salvaguardar las vidas de los conscriptos bajo su cargo.

Los hechos ocurridos, hacen surgir inevitablemente dos reflexiones importantes, en primer lugar, el tipo de amenazas al que hoy en día estamos expuestos. La cantidad de víctimas en este trágico episodio, dejo un saldo de vidas superior a las bajas que el ejército ha tenido en combate. Hace mucho tiempo que el ejército no tenía bajas tan importantes en sus filas.

Pero, esta vez la amenaza vino desde la naturaleza, un fenómeno climático con una fuerza infrecuente, difícil de prever, pero que en realidad nos están alertando sobre los abruptos cambios que está sufriendo nuestro clima a causa del calentamiento global. Chile como el resto de los países del mundo frecuentemente van a verse enfrentados a amenazas, que no son precisamente militares, sino más bien vinculadas a la naturaleza. Lamentablemente en Chile, la defensa ha sido desde siempre sólo asociada exclusivamente a amenazas militares y por lo tanto el "sumani blanco" vivido por los conscriptos y sus superiores en el sector de la laguna del Laja el 18 de mayo del 2005, los toma de improvisto acercándolos a la muerte. Más que una negligencia por parte del ejército, más bien hablaríamos de ignorancia y falta de herramientas para saber cómo enfrentar las nuevas amenazas.

Ya es hora que, tanto las autoridades de gobierno, como del ejército y la comunidad entera, comprendan que fenómenos climáticos como el desatado en Antuco, van a seguir ocurriendo, aumentando su frecuencia e intensidad, a medida que los cambios climáticos se acentúen. Por lo tanto, urge iniciar un proceso de adaptación para éste tipo de amenaza, cosa que hasta ahora no ha ocurrido en Chile.

A días de cumplirse un año de esta tragedia que enluta nuestra patria, podemos deducir que éstos jóvenes militares voluntarios no estaban preparados, instruidos insuficientemente, tampoco contaban con las herramientas técnicas, ni la indumentaria suficiente para enfrentar un episodio climático inesperado. Por ello, urge que los ejércitos requieren de una adaptación, de un cambio de lógica en su instrucción donde se incluya la creciente amenaza ambiental y se entregue desde ella, la seguridad.

Las fuerzas militares, deben prepararse para enfrentar catástrofes como ésta y como lo ocurrido en el incendio en las Torres del Paine, aluviones en el norte, sequías y tantos otros fenómenos naturales que vendrán.

Día a día nuestro entorno es menos estable, la seguridad ecológica es parte de la seguridad de un país, y esto tiene que verse reflejado en nuevas políticas públicas, campañas y metodologías de instrucción, llegó el momento en que todos debemos pensar que el centro de gravedad de las políticas militares, debe pasar desde una concepción de defensa a una concepción de seguridad integral. Las autoridades de nuestro país tienen la obligación de fortalecer la seguridad, terminando con el verdadero monopolio que tiene los grupos de defensa con instrucciones obsoletas, que no sirven a la hora de hacer frente a nuevas y más agresivas amenazas que no provienen de lo militar sino más bien desde la naturaleza y nuestro entorno.

Mi segunda reflexión, si bien es una reflexión más general, tiene que ver con la obligatoriedad del servicio militar para los jóvenes chilenos, no puedo dejar de preguntarme hasta cuando éste servicio a la patria va seguir siendo obligatorio, impuesto a jóvenes que muchas veces tienen sus vocaciones alejadas del militarismo.

Los ejércitos ante las nuevas amenazas requieren de especialización, que no pueden entregar a nuestros jóvenes conscriptos en un mes o tres de instrucción, el servicio militar obligatorio que se da aún en nuestro tiempo, esta absolutamente obsoleto. Si bien, hoy día está en el congreso una iniciativa de ley, que desestima la obligatoriedad proponiendo el voluntarismo, ésta aún no logra un consenso.

Claramente, algo debe cambiar, evitemos tragedias como la ocurrida en las cercanías del volcán Antuco, ya es hora de integrar a nuestra seguridad, el concepto de amenaza ambiental, instruyendo y entregando las herramientas necesarias para enfrentar los cambios climáticos que vienen desde la naturaleza.

El campo de la seguridad ecológica debe ser un imperativo para la adaptación, las especies y las instituciones que no se adapten sufrirán grandes pérdidas o simplemente desaparecerán.

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