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Termoeléctricas envenenan Huasco

Termoeléctricas envenenan Huasco
enero 12
00:00 2010

El primer día de septiembre de este año llegaron a Huasco, balneario de la costa de la región de Atacama, el ministro de Energía, Marcelo Tokman, y la intendenta, Viviana Ireland, a inaugurar la Unidad 3 de la termoeléctrica Guacolda. En su discurso, Ireland anunciaba orgullosa que la empresa va a contratar gente del poblado, por lo que para su funcionamiento se agilizó la evaluación de impacto ambiental. Afuera, como todos los días, una infinitesimal lluvia de cenizas cae sin cesar sobre el poblado y una capa de hollín cubre los techos y los autos.

El edificio municipal, inaugurado hace escasos años, ya no luce el blanco original en sus paredes, sino que es gris; las micros que cada hora llegan desde Vallenar son lavadas cada 2 viajes, según cuenta un chofer; la ropa tendida o el pelo recién lavado se ensucian a las horas. Miriam Ramírez, peluquera, cuenta que “el pelo de la gente de acá no dura más de un día limpio y tiene una textura gruesa y no brilla”. “Acá el blanco es gris”, sentencia Soledad Fuentealba, vecina e integrante de la Agrupación de Defensa de la Salud y Medio Ambiente de Huasco.

Cuando fue inaugurada Guacolda en 1997, el presidente Eduardo Frei dijo la frase que sería el sello de su gobierno en el Liceo de la comuna: “El progreso de Chile no se detiene por problemas medio ambientales”. La central es de propiedad de AES Gener (50%), Copec (25%) e Inversiones Ultraterra (25%). Está ubicada al sur del balneario y emite 108 toneladas al día de dióxido de carbono (CO2), cubriendo 50 km. a la redonda. A sus emisiones se suman las de la planta de Pellets de la Compañía Minera del Pacífico (CMP), instalada en 1978, y se anuncia la instalación de otra termoeléctrica de Endesa en Punta Alcalde, ubicada a 2 kilómetros al sur del pueblo. “No hay estudio alguno que esté midiendo el daño de dichas emisiones”, sostiene Gregorio Gonzáles, agricultor y alcalde de Huasco entre 1992 y 1996.

Si bien ni una de dichas plantas sobrepasa los niveles de dióxido de azufre (SO2), la sumatoria de todas ellas acusa que diariamente al cielo de Huasco se emiten 118,2 toneladas de CO2, los que corresponden a 10,2 de la CMP; y a 108 de Guacolda.

RODRIGUEZ GROSSI Y EL PETCOKE
El 2001, luego de siete años como gerente de Guacolda, José Rodríguez Grossi pasó a desempeñarse como triministro de Economía, Energía y Minería del gobierno de Ricardo Lagos. En agosto de ese año, en una rápida sesión el consejo de ministros de la CONAMA se permitió el uso del Petcoke como combustible en las termoeléctricas de Guacolda y Tocopilla. Rodríguez argumentó la decisión a su bajo costo en un contexto de crisis por el corte de gas argentino, pese a que el producto está prohibido en gran parte del mundo. Hoy la termoeléctrica lo compra en Estados Unidos a 1 dólar la tonelada.

El Petcoke es un combustible compuesto por la mezcla de petróleo refinado con carbón. La combustión de petcoke produce una alta emisión de anhídrido sulfuroso y material particulado respirable fino (PM 10 y el PM 2,5), en los que se hallan el Níquel (Ni), dióxido de azufre (SO2), vanadio (V) y otros metales pesados. La exposición de seres humanos al Ni puede provocar dermatitis, sinusitis, anosmia, asma, cáncer nasal y broncopulmonar, según la OMS. En tanto, el SO2 afecta las vías respiratorias y la exposición a concentraciones de Vanadio provoca tos, bronquitis, neumonía, carcinoma broncopulmonar y alteración de los procesos metabólicos.

A dicha contaminación se suman los trenes que más de 3 veces al día cruzan Huasco, transportando Hierro pulverizado a la planta de Pellets. La planta produce 4 millones de toneladas del producto para altos hornos y reducción directa y 100 mil toneladas de pellets chips, según consigna su memoria anual.

Un estudio hecho por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile en octubre de 2005 reveló que a concentración de Níquel en Huasco era de 50,1 Ng/m3, alcanzado un máximo de 252 y 1.310 Ng/m3. Dicho estudio sostenía que hasta agosto del 2005 se habían acumulado 598 mil toneladas de petcoke consumidas.

También se consignó que el Níquel se adhiere muy ávidamente a las partículas finas de Hierro, lo que expone aún más a la población a la inhalación de partículas cancerígenas.

PERMISOS PARA AMPLIACIONES
Pese a los conocidos daños provocados por la termoeléctrica, AES Gener ha contado con la venia de las autoridades ambientales cuando ha necesitado agrandar Guacolda. Así ocurrió con la Tercera Etapa de su ampliación, cuando fue presentado un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que proponía mejorar la tecnología de control de emisiones al ampliarse la capacidad de producción energética de la central. Pero una vez aprobado por la COREMA de Copiapó, en abril del 2006, AES Gener pidió vía Declaración de Impacto Ambiental (DIA) flexibilizar la inversión en la tecnología no contaminante.

La voz disidente fue la de la Seremi de Salud, Pilar Merino, quien sostuvo que era necesario un nuevo EIA y no un simple DIA, ya que al optar por una tecnología PC, consistente en una caldera de carbón pulverizado más un desulfurizador húmedo que usa caliza para abatir el dióxido de azufre, se aumentaban en 1,8 toneladas diarias las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx), un 29,3% más, en comparación con la tecnología CFB que contemplaba el EIA. Pese a esta disidencia, se aceptó la propuesta de la empresa.

En Junio de este año, el director de la Corema de Copiapó, Osvaldo Ávila, se vio obligado a renunciar luego que se comprobara que respondió a los regantes de Chamonate con argumentos dados por la Compañía Minera Candelaria, a la que dio el permiso para extraer 500 litros de agua por segundo en una zona de sequía. El hecho despertó las sospechas sobre otras decisiones zanjadas por Ávila desde que el 2004 asumiera el mando de la institución medioambiental. Fuentealba pide que “se investiguen todas las aprobaciones de proyectos hechas bajo la gestión de Avila en la COREMA. Si bien la Iª y IIª etapa de ampliación de Guacolda se hizo con participación ciudadana, y en la IIIª también hubo, al final se autorizó producir más energía usando las mismas calderas y aumentaron una cuarta chimenea”.
Ahora se halla en trámite una nueva ampliación de la central que permitiría subir la producción actual de 456 MW a otros 152 MW, lo que se espera esté funcionando en septiembre del 2010.

CÁNCER Y ENFERMEDADES RESPIRATORIAS
Oscar López, vecino de Huasco, suma las muertes de su hermana a los 37 años por cáncer a los ganglios y de su padre de cáncer a los ganglios. Jacqueline Ríos, su cuñada de 31 años, hoy tiene cáncer al estómago. Daniel Díaz, dirigente social de Huasco, cuenta que “entre los niños se dan muchos problemas respiratorios y alergias, además de que desde que se instaló la planta ha habido muchas muertes por cáncer a las tiroides y de pulmones entre nuestra gente”.

Pese a esto hoy no se realiza ninguna medición de los efectos que la termoeléctrica y la planta de Pellets provocan a los 7.945 habitantes de la comuna. “Somos una zona de sacrificio”, considera Fuentealba.

Los estudios hechos para medir la exposición a contaminantes emitidos en la combustión de Petcoke el 2003 y otro para verificar la concentración de orina en los escolares de Huasco, efectuado el 2005, chocaron con la resistencia del alcalde Juan Sabando, ex socialista y hoy candidato a diputado de la UDI, y otras autoridades locales, quienes incluso encargaron otro estudio para invalidar los anteriores.

Un estudio hecho por la Corporación para el Desarrollo Sustentable el 2006, que comparó las concentraciones de Níquel y Vanadio en Tocopilla, Mejillones y Huasco, halló una relación entre la quema de Petcoke por las termoeléctricas y efectos en la salud de la población. Otra investigación, encargada por la Comisión Nacional de Energía (CNE) para elaborar la norma que regulará las emisiones de carboneras en Chile, encargado a Gamma Ingenieros, reitera que “la quema sin control de emisiones (de petcoke) va asociada a la descarga de este contaminante cancerígeno al aire, aumentando así los riesgos de las poblaciones afectadas por estas emisiones”.

También el Colegio Médico ha evacuado informes en los que señala que la exposición prolongada por meses o años a sustancias como el alquitrán de carbón y el petcoke, pueden producir mutaciones, daño genético, y cáncer de pulmón, hígado, vías biliares, páncreas, riñón, próstata, mieloma, leucemia y linfomas.

Los datos de la Urgencia del Hospital de Huasco reportan que entre enero y julio del 2005 hubo en la ciudad 3.519 consultas por enfermedades respiratorias, cantidad asimilable a la mitad de la población total de Huasco. También se han reportado afecciones alérgicas como dermatitis y rinitis.

Un estudio que revisó los indicadores de las atenciones en salud el 2004 arrojó que la mortalidad de las mujeres de 20 a 44 años fue 3,5 veces superior al país. También superan la media nacional las muertes por enfermedades cardiovasculares, los egresos por enfermedad isquémica del corazón y las enfermedades respiratorias. Estas entre enero y julio del 2005 son el 38,7% de las consultas.

“Que el servicio de salud haga un estudio que mida la contaminación en Huasco y los efectos en la salud de las personas. Cuando el consejo de ministros aprobó el uso del petcoke en Chile, se comprometieron a ir midiendo sus efectos. Acá no se mide hoy nada”- sostiene Díaz.

EFECTOS EN LA AGRICULTURA Y PESCA
Las emisiones de Guacolda y la CMP afectan también los cultivos agrícolas, lo que han constatado los productores de olivo de la zona. Las partículas emitidas por la planta de Pellets caen sobre los olivos del valle del Huasco y como el ambiente al ser sector costero es húmedo se acidifica. “Si antes un olivo producía 500 kls., ahora dan cada año y medio. Incluso en algunos sectores, hace 20 años que no cosechamos”, sostiene Gonzáles.

 
También los pescadores, que representan el 28% de la fuerza laboral de la comuna, se han visto afectados por la borra que lanza al fondo marino la termoeléctrica. Si antes de que se instalara la zona era rica en machas, locos, lapas, jurel, merluza, erizos y almejas, dichos bancos ya no se encuentran. De más de 40 botes inscritos, ya no salen más de 10 por día, cuenta Wilfredo Araya, pescador.

El microplancton, 38 especies cotejadas en el intermareal rocoso y otras 64 del submareal rocoso también es afectado por el cloro que se añade a las tuberías de descarga y la temperatura del agua desechada que aumenta hasta en 10º la temperatura del mar. Jonhy Gonzáles, buzo, cuenta que “la planta de Pellets tapó las pajerías y hoy si buceas a 20 ó 30 metros de profundidad en la bahía que está al sur de Huasco, el fondo blanco que había se ve negro, afectando unos 20 km. de fondo marino”.

Y OTRA TERMOELÉCTRICA
La ampliación de Guacolda fue el primer proyecto que aprovechó la Ley Corta II, hecha para reactivar las inversiones en el sector de generación eléctrica. El ministro Tokman anunció en el documento ‘Política Energética, Nuevos Lineamientos’ que las centrales termoeléctricas se duplicarán al año 2030. Si hoy representan el 15% de la producción energética, a ese año llegarán a representar el 30%.

En dicho marco se anuncia la termoeléctrica de Endesa en Punta Alcalde, cuya inversión alcanza los US$ 1.400 millones y, de ser aprobado, comenzaría a funcionar el año 2013, aportando al SIC 2.380 GWh anualmente. El EIA presentado calcula en 9,5 las toneladas diarias de SO2 lanzadas, las que sumadas a las que ya emana Guacolda, alcanzarían las 126,8 ton.

A esta se suma el megaproyecto Castilla, que apunta a instalar 6 termoeléctricas a carbón en la playa de Punta Cachos, a 80 kilómetros al oeste de Copiapó. Dicho proyecto contempla generar 2.100 MW y es de la firma brasileña MPX.

Pero tamaña inversión no significa mucho para los habitantes de la zona. Una cuenta luz en Huasco sale 26 mil pesos mensuales para una familia promedio, pagándose el doble que Copiapó y Vallenar. La energía la requieren las mineras ubicadas desde Copiapó al norte. Sergio Versalovic, de la Corporación Chile Ambiente, calcula a partir de los datos de la propia Comisión Nacional de Energía que la suma del consumo residencial, del sector público (incluido el alumbrado) y el comercio de todo el país alcanza el 30% de la energía producida. El 70% restante de energía es usado por las industrias, y un porcentaje importante de ésta por las mineras.

Para pavimentar esto la CONAMA afina una norma regulatoria de las emisiones de material particulado, como óxido de azúfre (SOx), óxido de nitrógeno (NOx) y de metales pesados como Vanadio y Níquel. Pese a haber sido anunciada para abril del 2009, aún no se define. Mientras tanto el hollín sigue cayendo sobre Huasco.

Fuente Texto e Imagen: El Ciudadano
Por Mauricio Becerra R.
Publicado: 11/01/2010

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