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Podrán predecir el impacto en el ambiente de las cenizas volcánicas

Podrán predecir el impacto en el ambiente de las cenizas volcánicas
abril 27
21:51 2012
Cenizas del volcán Chaitén. Foto: Flickr/marcha.cl

Cenizas del volcán Chaitén. Foto: Flickr/marcha.cl

Científicos españoles estudiaron las cenizas volcánicas de distintos lugares, entre otros, las del volcán Chaitén para determinar su impacto en el medio ambiente. Un equipo de estudiosos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España ha analizado un centenar de depósitos de ceniza asociados a la erupción de varios volcanes andinos durante los dos últimos millones de años. En base a este análisis, han podido diseñar un método para prever su impacto en el medio.

Estudiaron las repercusiones de las cenizas derivadas de las erupciones de Quizapú (1932), Lonquimay (1988), Hudson (1991), Copahue (2000), Llaima (2008) y Chaitén (2008). Para la investigación, realizaron dos expediciones a la región sur de América, lideradas por investigadores del CSIC. También participaron universidades argentinas y españolas.

“La mayor novedad del proyecto es que, para un depósito de ceniza concreto, se ha determinado cuál fue su impacto en el medio ambiente”, explica José Luis Fernández Turiel, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera y coordinador del estudio.

Una parte esencial del trabajo ha sido modelar el proceso de dispersión de las cenizas en el agua, que “es el mayor problema”. La carga ambientalmente transferible de una ceniza se libera en el primer contacto con el agua, bien de lluvia o bien porque cae en un lago o en un río. “En ese momento, la peligrosidad geoquímica de esos depósitos es máxima”, agregó el experto.

Asimismo, parte de los elementos peligrosos de las cenizas son arrastrados por el agua que sufre variaciones notables de pH y salinidad y acaba contaminando los pozos subterráneos.

Desde el momento en que reciben el contacto, “las aguas ya no son utilizables. En Chile, en 2008, con la erupción del Chaitén, se notaron los efectos en el agua durante los siguientes 15 días. Muchos animales murieron de sed o envenenados”.

El método desarrollado por los científicos permite simular en un laboratorio ese proceso geoquímico y ver no solo lo que ha pasado en anteriores erupciones, sino prever cuál será el impacto en futuras eventos de esa naturaleza.

Metodologías como ésta, son transferibles a los grupos de interés implicados (científicos, gestores medioambientales y gestores de peligrosidad volcánica y protección civil) para establecer medidas de vigilancia y prevención. Para estas últimas, es importante disponer de reservas de agua suficientes para la población y el ganado.

Los resultados muestran que los componentes mayoritarios de las cenizas volcánicas son el sulfato y el cloruro, mientras que otros como el flúor, hierro, zinc, arsénico, cobre y antimonio, se observan en muy pequeñas cantidades.

El calcio y el hierro, pueden ser beneficiosos en sistemas pobres de nutrientes. Otros, como el arsénico y el flúor, los elementos mayoritarios entre los potencialmente peligrosos, pueden tener efectos nocivos.

Los científicos también han determinado que, pese a la baja movilidad ambiental demostrada por los elementos presentes en la ceniza volcánica, la gran cantidad de ésta hace que los efectos sean significativos.

En la erupción de Chaitén en 2008, se generaron 0,5 kilómetros cúbicos de ceniza y el impacto en las aguas duró semanas. En cambio, en la erupción de Quizapú en 1932, la mayor erupción del siglo XX en el sur de los Andes, se produjeron 5 kilómetros cúbicos de ceniza, con efectos que duraron años.

Fuente: Universia – con Información  de EFE – Publicado 27 abril 2012 – Enlace a la fuente de esta Noticia 

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