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Iván Fuentes: “Quizás no vamos a cambiar la historia pero si sembramos una semilla”

Iván Fuentes: “Quizás no vamos a cambiar la historia pero si sembramos una semilla”
mayo 30
11:01 2012
Iván Fuentes La Nacion Fotografía Felipe Miranda

Iván Fuentes La Nacion Fotografía Felipe Miranda

Su capacidad y la de los dirigentes de la mesa social, en comunión con los ayseninos, remecieron Chile. Iván Fuentes, como sus compañeros, convenció con ese sentido común que no leyó en libros, sino en los ojos y vivencias de él y su gente. Para Iván, la “señora Juanita” no es un ejemplo, es su esposa, su vecina, la señora con la que compartió una olla común y le contó cómo la movilización le cambió la vida, pero no porque fuera beneficiaria de una de las 11 demandas del movimiento, sino porque despertó, se desahogó y sintió que el país era de ella. Cuando Fuentes cuenta esta historia, se emociona.
Este miércoles, Fuentes fue el invitado estrella de Icare para disertar sobre “confianza” ante un panel de empresarios y ejecutivos en Casapiedra. Antes, habló con Nación.cl, en medio del proceso de diálogo que lleva con el Gobierno junto a un grupo de dirigentes patagones para destrabar los puntos faltantes de la negociación.

– ¿Cómo es negociar con el Gobierno?
-Negociamos días enteros, con reuniones varias veces a la semana al principio. Lo de la salud se vio rápidamente porque había acuerdos previos. Luego, la educación. Después ha sido más distante, una vez a la semana y ahora ha habido semanas en blanco. Hay 4 puntos (de 11) que están trabados y queremos que se resuelvan lo antes posible para poder darle seguimiento, por eso estamos en Santiago.

– La movilización en Aysén se transformó en un referente en otras regiones del país. ¿Cómo se organizan?
– Tenemos urgencia en terminar con este proceso (de negociación). Las bases nos encomendaron estos 11 puntos, tenemos comunicación con ellos, pero este tiempo no hemos hecho una asamblea grande, como las que hicimos en los días de las manifestaciones, porque no nos ha permitido el tiempo. Pero tomamos el acuerdo de salir a conversar con todas las organizaciones, porque es lo que hay que hacer. Hemos estado recorriendo Chile Chico, Mañihuales, Puerto Cisnes, La Tapera, lugares chiquitos, tenemos que ir Puyuhuapi. La mesa social va para allá. Quisimos empezar desde afuera hacia adentro. Lo mismo le decimos a la política: Que venga desde la periferia hacia La Moneda.

– ¿Qué pasa si uno de estos 4 puntos pendientes se traba de manera definitiva? ¿Son los 11 o nada?
-Esperamos que sean todos. En cada tema queremos ver un punto de luz al final del túnel. Es evidente que en ninguna movilización se gana todo, pero queremos esa luz en cada tema. No hay ningún tema descartado, estamos embarcados con todo el temario hasta el final. Por eso estamos haciendo una alianza estratégica con Punta Arenas, vamos a un encuentro en Magallanes durante la primera quincena de junio. Después ellos vendrán. Las regiones extremas tenemos que juntarnos.

– ¿Pero hay un plazo para llegar a acuerdo?
-Esto no pasa de junio (el terminar los puntos faltantes). En julio, agosto y septiembre haremos un análisis de cuánto avanzamos, lo atrasado, lo cumplido o no. En septiembre veremos lo que podemos decir.

– ¿Hay intranquilidad?
– La gente entiende, pero también está intranquila, por las cosas que se hacen desde fuera de la mesa. Hay un divorcio con el gobierno regional, no estamos trabajando con la autoridad máxima de la región (la intendenta Pilar Cuevas). Nosotros tenemos contacto con el Gobierno central, entonces en el Gobierno regional toman un rumbo, nosotros otro, se produce un choque, un corte eléctrico y eso nos atrasa, cuando debiera ser que estemos conectados y ser un equipo de trabajo, por más que pensemos diferente.
“El objetivo para nosotros es cumplir los 11 puntos y para el Gobierno, es evitar el conflicto, para eso se comprometió a resolver los puntos. ¿Por qué deberíamos tener caminos distintos? Deberíamos tener una sola meta: cumplir los 11 puntos”.

– ¿Qué va a pasar con el movimiento de Aysén cuando los acuerdos estén en marcha?
– (Suspira) No sé. Se dividieron Los Prisioneros, hasta Los Beatles (se ríe). No creo que nosotros seamos la excepción a esa norma. Vamos a tener diferencias, quizá no las hagamos todas. Pero tenemos que quedarnos con que somos capaces y hemos sembramos una semilla.

“No somos la movilización perfecta ni el grupo humano perfecto que va a mantenerse unido para siempre. Sin embargo, que esta semilla quede y las nuevas generaciones sean capaces de cambiar la estructura de hacer política en Chile, cambiar la Constitución, los derechos de agua, que no esté todo privatizado. Quizá no seamos capaces de cambiar la historia, pero queremos dejar una huella, que es posible poner normas, el país es nuestro”.

A PREGUNTARLE A LA REGIÓN

HidroAysén sigue siendo una piedra de tope en las demandas patagónicas. “Nosotros queremos decidir si se hace o no se hace la represa en nuestra región. Pero siento que ellos (el Gobierno) se han complicado mucho en dar esa respuesta. Lo que pedimos como Patagonia y es lo que debería pedir Chile entero, es que no se haga política teledirigida, donde se toma la decisión en Santiago. Entonces sucede que la gente se rebela. Lo sano es que se le pregunte a la región”.

– Pero las instancias de evaluación de los proyectos consideran la opinión de la región.
– Mientras no cambiemos la ley, nunca vamos a estar representados por esa gente (gobiernos regionales, Corema) porque son gente que representa al Gobierno de turno.

“¿Cómo cambiamos esto? Con intendentes y gobernadores elegidos por el pueblo, los consejeros regionales son puros cargos que los partidos políticos se reparten. El peor de los mundos es cuando no se le pregunta a la gente”.

AYSÉN DESPUÉS DE LA MOVILIZACIÓN

“Dijimos que iban a bajar de la montaña, y eso sucedió: bajaron de la montaña sin que los llamáramos, bajaron los viejos en sus botes a Aysén. Se produce de esa forma algo muy mágico, la fuerza de la unidad se empezó a dar y caían como gotera, un día uno, otro dos y así fueron llegando y fuimos 100 y después fuimos 200 y así fuimos creando este movimiento donde pudimos dejar muchas diferencias de lado para resolver el problema que era único: el desdén con esta región aislada, extrema, ese desdén del Estado. Siempre lo hemos dicho, no tiene nada que ver con el Gobierno de turno, es con del Estado de Chile, ese que debe ser protector, nos ha dejado de lado. El Presidente muestra números azules a Europa, que en Aysén no hay problema de tráfico de drogas, pero el problema es otro”.

– En el momento de las movilizaciones muchos analistas y políticos se declararon sorprendidos porque las cifras sobre la ciudad no calzaban. En Aysén casi había pleno empleo.
– Acá hay muchos que teniendo 120 hectáreas de tierra son pobres. Son pobres porque no los hemos ayudado, no está la mano de este Estado protector, no deben tener ese terreno botado, deben estar produciendo alimentos para Chile y para el mundo. Creo que de eso nadie sabía.

– ¿Qué ha cambiado en Aysén después de la movilización, con ese actuar colectivo de tantos días, más allá del cumplimiento de las demandas?
-Ha cambiado el estado de ánimo. Sabes que una señora me dijo: “don Iván, quemé todas esas cosas viejas en mi casa que me estaban estorbando, las quemé allí afuera, en la calle. Saqué toda mi rabia que tenía guardada porque tenía mi corazón apretado, nunca lo había dicho y lo dije hoy”. La gente pudo sacar dentro de sí una rabia acumulada.

“(A Iván se le ponen los ojos brillosos). Estar prendiendo la tele, ver la teleserie, luego la farándula, luego otra cosa y estás preso de un mundo que te insertan, que no lo buscas. Ese mundo insertado te deja lerdo. Y la gente perdió el letargo. Eso me fascinó, me da mucha alegría”.

Cuando Fuentes dice esto, sus ojos se llenan de lágrimas, se emociona y sigue su argumentación. “Si la gente humilde no despierta, seguirá siendo humilde, pobre, y mañana seguirá siendo más pobre. La posibilidad está en que su corazón sienta que la pobreza no son las lucas, es el espíritu. Entonces, le hemos cambiado el espíritu a los viejos y a las viejas (dice como expresión de cariño). De verdad van a ser mejores, de verdad hay una posibilidad de defenderse, se van a parar de una manera diferente delante de cualquiera”.

“Invitamos a conectarse y lo hicieron, mañana las cosas podrán cambiar y el escenario de hoy, en que la gente me aprecia, puede cambiar y me desprecie, no lo sé. Pero lo que me deja muy contento, es que la gente humilde despertó, se conectó. ¿Conectarse con quién, con el mundo? No, consigo mismo, siente en su corazón que soy capaz de hacer algo. Tengo un sitio de 20 x 20 metros, entonces me hago un buen invernadero, no le compro las lechugas al supermercado, las produzco yo. De esas cosas hablamos. Soy rico porque tengo buena salud, puedo caminar, puedo ver, tengo a mis hijos, porque tengo aire puro”.

– ¿Hubo un reconocimiento de los que tienen?
– La olla común es cuando no tienes nada en la casa y cada uno pone lo que tiene, pero las que hicimos durante la movilización fueron mucho más grandes, fue la posibilidad de compartir. Tú no le dices todos los días al vecino que tiene problemas económicos, cuando te encuentras con él, tratas de esconderlo, porque muestra que estás mal, que estás quebrado, complicado. Pero en esta manifestación, salió toda esa realidad, descubrimos que también había profesores que tenían complicaciones económicas… Esta sensibilidad no la íbamos a lograr así no más, en el supermercado.

“Fue una posibilidad enorme de decir que los problemas son transversales. Una señora que tiene las mejores lucas, en Aysén no sirven porque si te enfermas de cáncer te tienes que ir a Valdivia, si tu hijo va a la universidad, lo tienes que mandar a Temuco, Santiago. Con o sin plata, tienes un problema, por eso empatizaron todos”.

No queremos un país de barricada

– ¿Tienes relación con otros movimientos sociales dentro del país?
– Nos preguntamos siempre, cómo podemos conectar. Cómo hacemos para que sea desde el campo hasta el mar y desde la primera región hasta la última región de Chile, para que seamos capaces de tener una nueva forma de hacer Gobierno. Desde la periferia hacia La Moneda y no desde La Moneda a la periferia. No es que lo tengamos que hacer desde Aysén, desde la manera más humilde, nosotros decimos que tenemos este anhelo. Ahora si lo toma Chile genial, ya lo están tomando otras regiones. Lo que está pasando con Freirina es muy importante, ellos traían un trabajo de antes, al menos de dos años. Entonces, estábamos transmitiendo lo mismo sin conocernos, sin estar conectados estamos pensando lo mismo.

“Nosotros decíamos en Aysén que no nos cabía duda que la gente de La Pintana, de La Legua, también son zonas extremas, se puede eser extremo en la última región del país o a pasos de La Moneda, es decir, a alguien que no toman en cuenta, a eso me refiero, a que la mano grande del estado que no llega. Tenemos un Estado con cuerpo grande, pero con brazos cortos”.

“Es simplemente una idea, un anhelo, que pudiéramos conectarnos todas las organizaciones, no para joder ni para hostigar, tampoco queremos un país lleno de barricadas. (…) Tiene que haber una manifestación de ideas”.

EL PERDÓN DEL PRESIDENTE

– El Presidente Piñera pidió perdón 2 veces en su discurso del 21 de mayo. Luego explicó que se refería a las altas expectativas de cambio y a que pudieron tomar decisiones para evitar conflictos como el de Magallanes o Aysén. ¿Qué le parece esta actitud?
-Uno está un poco escéptico, pero nunca está mal pedir perdón, porque uno está expuesto a cometer errores desde la mañana a la noche, eso es normal, el problema es cuando no eres capaz de reconocer los errores, ahí cambia la cosa. Yo sólo puedo hablar de Aysén, el letargo que pasó respecto del gobierno regional en Aysén significó que varios de mis colegas, de mis vecinos perdieran la vista, entonces, eso no me lo arregla el perdón de hoy. Esas personas van a cargar con eso peso toda su vida.

“No estoy criticando al Presidente, pero digo que esa falta de diligencia significó que una movilización durara tantos días, tuviera tantos heridos como los que tuvo, que pasaran todas las cosas que pasaron. Las movilización no empiezan cuando se prende el neumático, sino mucho antes, cuando los comité de vivienda entregaron una carta a la intendenta y no hubo respuesta. Ese desdén está provocando que el volcán que está tapado arriba, pero creciendo por debajo, en algún momento explote”.

– ¿Cree que el Gobierno ha cambiado esa actitud?
– Creo que sí porque en el caso de Freirina, no demoró tanto. Me parece que lo que pasó en el sur sirvió para recomponer lo que pasó en el norte, pero igualmente necesitaron de una gran movilización para resolver un problema. ¿Por qué debe haber una gran movilización para resolver un problema? ¿Para qué queremos gobiernos regionales? Debemos resolverlo trabajando, no protestando.

IVÁN PUERTAS ADENTRO

– ¿Hay interés en participar en política electoral? ¿Le han hecho propuestas?
-Me seduce más esto de lo que hemos hablado, el conectarnos primero. Las elecciones de alcalde y de concejales, no tiene nada que ver con lo que he estado haciendo ahora. No sé mañana. La gente te toma la mano y te da una confianza enorme, me dice usted tiene que ser la persona. Pero lejos de la alegría y el agradecimiento, yo me complico, porque te ponen una confianza en tu mano tremenda y vas a llegar a un estrado de alcalde o parlamentario y a los 2 años la gente va a decir “otro político más que no hace las cosas que queríamos que hiciera”. Y ahí me muero, porque eso no tiene que ver con mi corazón, vas a entrar en una estructura que está hecha para que la gente sufra. No quiero ser otro más.

– ¿Ves esa construcción social incompatible con la estructura política institucional del país?
-En este proceso binominal, sino eres apoyado por un partido político no sales. Tendrías que meterte en esta estructura o salir con una mayoría irrefutable. Me asusta, me da alegría que me lo digan. Pero por ahora déjame como protestante no más.

-¿Entonces las propuestas han sido bien concretas, de partidos políticos?
-Sí, me han hecho la oferta. Pero en definitiva, nosotros en la mesa de trabajo, por lo menos la mayoría, estamos embarcados en esto y queremos ser muy responsables. Habrá algunos que se van a postular, que tenían sus carreras políticas. Pero los que no hemos estado, no queremos hacer de esta movilización un trampolín. Más adelante veremos lo que vamos a hacer.

– ¿Estás trabajando como pescador? ¿Cómo te mantienes económicamente?
-Hace rato que no pescamos. En la pesca artesanal el litro de bencina cuesta $1.100, aunque esté a $800. Si hubieran empresas que te compren, tú vas a trabajar. Pero hay 3 ó 4 empresas, y anteayer quebró una y quedó debiendo a los pescadores y eso cada día hace una tortura sacar la merluza.

“Yo no he estado pescando, hemos hecho otro tipo de trabajo, vendo recursos del mar, estoy haciendo mis documentos (inicio de actividad comercial) ahora y en eso hemos estado. Tengo mi panga (bote plano de fibra), pero está varada, y uno de mis motores lo tengo prestado por ahí”.

– ¿Cómo para la olla? ¿Hay reclamos familiares?
-Hemos resistido. Yo he estado a tiempo completo en la mesa de trabajo, entonces el mantenerse se pone difícil (…) Mi pareja me entiende, me acompaña, ella me apoya. Trabajamos juntos. Las mujeres son de combate, así que si vamos a la leña, vamos los 2, ella aprendió a usar la moto (sierra), vamos juntos, volvemos juntos.

“Tenemos un grupo familiar que trabajamos en equipo, para donde vamos lo hacemos en equipo, va mi suegro, hermano, cuñado, mi hijo, mi señora y yo. El otro día, por ejemplo, fuimos a sembrar papas, y fuimos en patota. Todavía se conserva esa herencia allá”.

-¿Cuantos hijos tienes?
-7. Y 5 están conmigo.

– ¿Y qué te dicen?
-No, ellos están cabreados (y se ríe a carcajadas). Están aburridos, quieren jugar pichanga, nosotros pichangueamos harto y me la cobran. El otro día fuimos al campo y pude estar con ellos, pero hace rato que no vamos a la cancha. Eso es una deuda acumulativa.

-Han dicho que es una persona a la que si le “tiran mierda, la conviertes en abono”, ¿Siempre le encuentras algo bueno a las cosas?
-(Risas) En este mundo donde toda está con el dedo hacia abajo, donde uno ve en la televisión que funarse a alguien es como divertido, salir por la radio diciendo que este es “julero”, que el alcalde es malo, que el gobernador es horrible, es como si fuera divertido, entonces denigramos a la persona y no a la actividad que él realiza. Le pegamos dardos al ser humano y no a lo que hace. Esto que pasa en la farándula donde basta que le saquen una foto y le desnudaron su vida entera, imagínate, horrible. Hay gente que ha terminado colgada de un árbol porque está harto de este mundo hacia abajo. Cambiémoslo y pongámoslo hacia arriba. Cuando alguien te tira mala onda, esa persona algo tiene malo en él, no está en mí, está en ellos. El que tiene el odio, tiene el peso, yo no quiero tener el peso. No combato con mis enemigos, me alejo, doy 3 pasos más allá. Para qué me voy a llenar de una amargura que tendría que cargar todo el día, lo pasas mal. Me hago un lado y definitivamente no combato al que me tira basura, lo dejo ser.

Fuente La Nación por – Publicado por Nancy Arancibia  – 30 mayo 2012 – Enlace a la Fuente de esta Noticia 

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