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“Nadie sabe cuándo temblará Chiloé, pero hay mucha energía acumulada”

“Nadie sabe cuándo temblará Chiloé, pero hay mucha energía acumulada”
junio 08
12:06 2012

Renato Cárdenas - Foto:fotoramasdequellon

“Las regiones del sur han sido abandonadas por los gobiernos centrales, pero cuando han encontrado en sus territorios y maritorios economías para explotar aparecen sus encomenderos y se apropian de estos espacios para usurpar las riquezas. Nadie sabe cuándo temblará Chiloé, pero hay mucha energía acumulada”, asegura Renato Cárdenas, respecto al malestar que crece las comunidades del archipiélago frente a los impactos sociales y ambientales del monocultivo industrial intensivo de salmones. 

Archipiélago de Chiloé, 08 de junio de 2012. (Ecoceanos News)– “Chiloé es un escenario productivo de primer orden. Es una “gallina de los huevos de oro” que se le empobrece antes de sacarle provecho. Se le ha explotado de manera burda, operando una economía esencialmente extractiva que ha dañado el medioambiente y ha resentido profundamente las raíces de la sociedad chilota”, afirma Renato Cárdenas Álvarez, historiador y antropólogo de Chiloé.

“Las regiones del sur han sido abandonadas por los gobiernos centrales, pero cuando han encontrado en sus territorios y maritorios economías para explotar aparecen sus encomenderos y se apropian de estos espacios para usurpar las riquezas. Nadie sabe cuándo temblará Chiloé, pero hay mucha energía acumulada”, asegura Cárdenas, respecto al malestar que crece las comunidades del archipiélago frente a los impactos sociales y ambientales del monocultivo industrial intensivo de salmones.

– ¿Qué consecuencias ha generado en Chiloé la imposición de un modelo de desarrollo basado en la introducción de un monocultivo industrial intensivo de salmones destinados a la exportación?
– El chilote ha sido parte de su naturaleza. Desde su territorio y maritorio ha construido su realidad, desde el trabajo. Pescador, mariscador, alguero en los últimos tiempos. Hachero del bosque; pastor de ovejas y animales domésticos; pequeño agricultor de la papa y durante el siglo XX, migrante a las patagonias –chilena o argentina, no importaba-. Como “viajero” fue peón de estancia, pero en su tierra propietario de su granja y trabajador comunero. Siempre vivió en torno a su comunidad; sólo esporádicamente fue asalariado en Chiloé. Múltiples oficios caracterizaron su actividad.

Cuando el proceso industrial se instala en Chiloé desde 1980 comienzan progresivamente a parar las migraciones patagónicas. Los jóvenes se contratan en las industrias emergentes o se dedican a la pesca artesanal. La mano de obra joven que tradicionalmente remplazaba a padres y abuelos, se deriva al mar y a las empresas.

A Juanito Bahamonde, le costó adaptarse al ritmo de la industria porque la disciplina laboral lo separó de su gente y de las responsabilidades con ellos. Cómo explicarle a la empresa que tenía un “día ajeno” o una “minga” o un “carneo de chancho”; que debía asistir a un funeral o a la fiesta de su pueblo.

Pero para Juan, trabajar en estas industrias le reportaba sus pesitos; pocos pero suficientes para tomar unos traguitos, comprar ropita y pensar en algo para la casa. Total donde sus padres tenían casa y comida asegurada. Con el sueldo mínimo no se alcanza a guardar platita como ocurría antes con los viajeros patagónicos.

Fue aprendiendo este nuevo estilo de vida y lo asimiló como la “modernidad” oponiéndolo a sus costumbres que fueron puestas en el baúl de “lo antiguo” y en los ritos familiares que sigue disfrutando.

Cuando Juan hacía crecer salmones en las piletas observó que antes que los pececillos -que llamaban smolt- fueran trasladados a sus jaulas en el mar empezaban a condicionarlos poniéndoles sal a las piletas, de a poco, cada día más, hasta enterar la salinidad del mar. Los técnicos llamaban smoltización a este proceso. Así cuando pasaban a las jaulas marinas ni lo sentían porque sus organismos ya estaban acostumbrados a ese grado salino. Juan miraba su reflejo ondulante en esas aguas salinas y percibía una sequedad profunda que entraba en su joven cuerpo.

En cuanto a las consecuencias sociales, desde los 80 se resiente la vida personal y social por las exigencias laborales nuevas. Se abandona el campo como escenario cultural y laboral. Se distancia la relación comunitaria. Se pierde el vínculo profundo con el territorio y el maritorio. Se adopta lo “moderno” (urbano, tecnológico) en desmedro de “lo antiguo” (lo heredado; lo campesino).

– ¿Cuáles son los efectos económicos, ambientales y sociales que se mantienen en Chiloé, a cinco años de la crisis de la industria salmonera?
Todas las playas del archipiélago están sucias. Se perdió la mirada prístina hacia el mar con tanta intervención de jaulas, flotadores y bodegas flotantes. Los fondos marinos y las columnas de agua seriamente dañadas, por los cultivos y el tráfico permanente de embarcaciones.

La pesca artesanal queda a la deriva por la ausencia de peces en estas aguas interiores del archipiélago.

En Chiloé las salmoneras provocaron un desajuste muy fuerte entre el poblador de estos archipiélagos y su territorio. El escenario fue invadido por la industria y provocó lo que se llama una desculturización muy similar al daño que las bananeras causaron en Centro América, especialmente la “Mamita Yunai”. Es decir, se interviene toda una sociedad y sus culturas con una nueva forma de trabajo que es exitosa en un comienzo, pero un buen día la compañía levanta campamento y se va. Deja un hoyo y ni siquiera se saca la basura.

Esta industria generó una dependencia laboral en un par de generaciones en torno al sueldo mínimo. Eso los hizo, a su vez, dependientes de una cadena consumista asociada a la adquisición de bienes suntuarios o innecesarios que los endeudó con tarjetas de crédito y otras artimañas. A diferencia de sus padres y abuelos que buscaron recursos en la Patagonia, ellos pudieron ahorrar y volver a sus territorios y comunidades. Estos jóvenes de hoy se han separado laboralmente de sus comunidades y les costará muchos esfuerzos reinsertarse en ellas. Desde los 80 se resiente la vida personal y social por las exigencias laborales nuevas. Se abandona el campo. Se distancia la relación comunitaria.

– ¿Qué rol jugó el Estado en medio de la crisis económico social en Chiloé? ¿Ha sido el “mercado” quien finalmente regula estas situaciones?
– El Estado –los gobiernos- siempre se ha preocupado en darle estabilidad a la empresa. El Estado ha sido tan invasivo como la empresa/ industria que se instala con prepotencia en Chiloé, viendo en esas poblaciones sólo mano de obra y buscan abaratarla al máximo.

Durante estos años los gobiernos han afirmado a las empresas para sacarlas a flote de sus errores productivos. La respuesta estatal hacia los trabajadores ha sido en primer momento prestarles una asistencialidad paternalista, justificando el apoyo a la industria por ser fuente laboral que hay que salvar.

La industria salmonera ha ahorrado hasta un tercio de capital porque no han invertido en la limpieza de los fondos marinos dañados fuertemente por fecas de salmón y alimento que diariamente se sedimenta bajo las jaulas.

Aun así, haciendo vista gorda a las regulaciones, Chiloé es un territorio que ya no es propicio para estos cultivos que hoy, en un 70%, se están haciendo en las aguas aiseninas y el resto en estos archipiélagos. Es decir, Chiloé es la mesa de procesamiento de esta industria porque sigue ofreciendo una mano de obra muy barata y disputada por la cesantía galopante.

APUESTA DE DESARROLLO

– ¿Cuál es el modelo de desarrollo al que apuesta Chiloé, luego de la crisis de esta industria transnacional?
– Chiloé no es un gobierno. Es una sociedad determinada por el colonialismo chileno que le impone modelos de desarrollo similares a los que los españoles impusieron con las encomiendas. Claro, hoy se norman por leyes que obligan a los trabajadores, pero muy poco a las empresas.

Chiloé es un escenario productivo de primer orden. Es una “gallina de los huevos de oro” que se le empobrece antes de sacarle provecho. Se le ha explotado de manera burda, operando una economía esencialmente extractiva que ha dañado el medioambiente y ha resentido profundamente las raíces de la sociedad chilota.

Las alternativas que se abren para un desarrollo sustentable deben considerar como sujetos a los chilotes. Una economía basada en lo que tenemos y en lo que sabemos hacer: en nuestra herencia.

Vemos allí al turismo y a las actividades asociadas a este rubro: gastronomía; artesanía; agricultura, marisca y pesca; historia y artes; medioambiente y paisaje….

La explotación de los recursos naturales y culturales a través del turismo, la hotelería y el transporte, como servicios adjudicados localmente, puede permitir un crecimiento económico más horizontal –que beneficie a más personas¬- y que sea más estable en el tiempo.

Una economía de raigambre local permitirá el crecimiento de nuestras comunidades no sólo como entidades laborales, sino como polos de desarrollo más complejos.

El impulso de una pequeña agricultura que explote la papa y otros productos vernáculos, con técnicas tradicionales y cuidados medioambientales, permitirá proveer de seleccionada alimentación al rubro turístico y, en general, a la población.

La agricultura de la papa y las actividades campesinas, en general, fueron enterradas por la industria salmonera. El Estado abandonó a los agricultores creando sólo programas asistenciales como PRODESAL, pero no políticas para el agro. Ahí hay una deuda pendiente con el chilote que más que pescador ha sido campesino y su actividad ha modelado su cultura e idiosincrasia.

Para desarrollar turismo como el sugerido se requiere de un plan estatal que lo genere y dé apoyo a las bases para implementarlo. Un Plan Chiloé que construya su economía a partir de sus propias potencialidades.

– ¿Las formas de subsistencia económica previas a la llegada de la industria de salmón a Chiloé son viables de implementar actualmente, luego del desastre ambiental y sanitario provocado por la industria?, ¿Hay experiencias de ese tipo?
La economía de autoconsumo consideraba una producción basada en la papa y una reducida producción pecuaria. Aunque menguada esta práctica ha seguido adelante porque permite la subsistencia de los hogares campesinos y ha sido el factor que ha disminuido el impacto de la crisis salmonera.

El sector Lacuy en la zona de Ancud y otras áreas campesinas no se han vista tan afectadas por esta crisis porque no había salmoneras en su área. Ellos siguieron desarrollando la industria lechera y la producción campesina y han crecido muy bien 30 años después de las salmoneras.

– ¿Considera una opción viable el turismo sustentable de avistaje de mamíferos marinos como una apuesta de desarrollo comunitario y sustentable?, ¿Cuáles son las amenazas para el desarrollo sustentable de Chiloé?
El turismo en sus diversas opciones es un camino hacia la recuperación de este archipiélago expoliado. El avistaje de ballenas y cahueles es una bonita disculpa para insertar al visitante en nuestros mares y paisajes oceánicos. Es turismo para un sector y todavía restringido a pequeños grupos empresariales. Empero hay muchas otras formas que no requieren de tanta implementación para desarrollarlo y esos recursos están en todo el archipiélago.

El turismo, tal como se viene dando, es para que pronto sucumba como los salmones porque ya lleva el virus ISA en su desarrollo.

En este proceso el Estado no aparece con un rol ordenador y menos, fiscalizador. La industria del salmón ensució playas, mares y destruyó caminos. Nada de eso se ha mejorado para impulsar ahora el turismo en esos mismos espacios.

En verano hay una desesperación angustiosa por vender comida, alojamiento, transporte, artesanías y otros servicios. Los agentes de turismo, desde el guía hasta el cocinero de restaurant, no están empoderados para asumir esta responsabilidad de ser, al mismo tiempo, servidores y guías en una compleja relación comercial/cultural.

Todavía no se ha asumido este desafío de capacitarse con la especialidad que se vende al turista y con los contenidos socioculturales e históricos que constituyen su contexto local.

– ¿Considera que en Chiloé hay elementos que se repiten respecto a la situación que generó el movimiento social en la región de Aysén? (aislamiento, falta cobertura salud y educación pública de calidad, empleos precarios (cesantía). En ese contexto, ¿será posible una explosión social en Chiloé?
Estaba funcionando el Plan Chiloé, con la construcción de diversas obras públicas, cuando Piñera asume el gobierno. Eran como 200 proyectos que se habían diseñado. Nelson González Ballesteros estaba a cargo de estas obras que cuando cambió el gobierno se paralizaron, excepto la construcción del aeropuerto que se reinició un año después.

En ese paquete duerme una parte importante de la deuda de los gobiernos de Santiago de Chile con Chiloé. ¿Por qué los chilotes recibimos ese castigo desde el gobierno central?

Esas medidas paliativas del gobierno de la Concertación buscaban remediar los asuntos más urgentes de las OO.PP. de este archipiélago. Ahora, aparece, un nuevo volador de luces por parte del gobierno piñerista. “Hay que iniciar los estudios para construir el puente del Canal de Chacao”. Sus voceros advierten que la construcción no sería iniciada por su gobierno, sino sólo los estudios. Esos estudios están hechos y son casi mil millones de dólares el costo del puente. Es decir, le dejan un cacho al gobierno entrante para que haga otro estudio para que el gobierno siguiente.

Nosotros, un grupo de gente que no queríamos el puente hicimos una encuesta callejera en los albores del gobierno de Bachelet. Dos preguntas:
1. ¿Cuáles son las 3 prioridades para Chiloé?
Al tabular los resultados el puente tenía la prioridad N° 20.
2. ¿Le gustaría que se construyera un puente en Chacao?
Casi todos respondían que sí

Es decir, la gente quería un puente, pero no era la prioridad. Una manipulación parecida a la consulta que hizo el municipio de Castro respecto al edificio que construyeron invasivamente en pleno centro: la gente quería un mall, pero la controversia era por el lugar donde se ubicaba.

Castro, Ancud, Quellón son lugares con mucha población obrera, con mucho desempleado, con muchas carencias. Por eso, el año pasado respondieron con fuerza, en las calles, apoyando a los movimientos estudiantiles y contra Hidroaysén y antes, a los pescadores artesanales.

Como en los terremotos… hay energía acumulada.

Las regiones del sur han sido abandonadas por los gobiernos centrales, pero cuando han encontrado en sus territorios y maritorios economías para explotar aparecen sus encomenderos y se apropian de estos espacios para usurpar las riquezas. Nadie sabe cuándo temblará Chiloé, pero hay mucha energía acumulada.

Fuente Ecoceanos – Radio del mar – Por: Isabel Díaz Medina – fotografía de fotoramasdequellon.blogspot.com – Publicado 8 junio 2012- Enlace a la fuente de esta Noticia

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