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Estudios de Impactos Ambientales en la mira: Estos no cumplen con los requisitos minimos

Estudios de Impactos Ambientales en la mira: Estos no cumplen con los requisitos minimos
septiembre 25
06:02 2012
Informe - aquiaysen-via la segunda

Informe - aquiaysen-via la segunda

Artículo de Opinión. Septiembre de 2011. El gobierno recibe el hasta hoy desconocido informe de la Universidad de Chile, respecto de cómo se han realizado los estudios de impacto del aire de los grandes proyectos empresariales en los últimos años. Los análisis comprendieron las 100 mayores iniciativas en los ámbitos minero y energético.
Las conclusiones, lapidarias: “Sin excepción, la información presentada sobre la modelación era muy escasa o inexistente, no cumpliendo con los requisitos mínimos de confiabilidad , esto es, que los resultados sean reproducibles y los supuestos revisables por la autoridad “.

En semanas en que hacen noticia tanto la paralización de la construcción de la central termoeléctrica Castilla, en Copiapó, por un fallo de la Suprema, como los intentos de Agrosuper por continuar con su producción porcina en Freirina, «La Segunda Sábado» indagó en un aspecto poco tratado hasta hoy: Los estudios de impacto ambiental y las consultoras que están detrás.

Se trata de un millonario negocio, que según sus propios protagonistas ha avanzado en los últimos 15 años, pero que tiene que mejorar sus prácticas. De otro modo, no se explica que, por ejemplo, la Termoeléctrica Patache haya pretendido obtener luz verde con una simple Declaración de Impacto Ambiental de una de estas consultoras, intentando sacarse de encima la obligación legal de mitigar, reparar y compensar los daños al medioambiente o a las personas.

Incentivos para saltarse un Estudio de Impacto Ambiental
Para entender el problema, primero hay que saber que antes de recibir la autorización para realizar un proyecto, una empresa debe presentar un documento realizado por expertos (para eso están las consultoras) que diga en qué puntos específicos genera impactos significativos perjudiciales para el medioambiente o la población, respecto de los cuales se requiere un Estudio de Impacto Ambiental (EIA).

Un EIA completo puede costar entre $ 100 millones y $ 500 millones, pues implica equipos profesionales multidisciplinarios trabajando entre 6 y 9 meses y puede tener miles de páginas.

El reconocer que algo causa un “impacto significativo” a nivel ecológico o de la población produce la obligación legal de mitigar, reparar y compensar el o los daños , siendo las medidas exigibles y controlables por la autoridad.

Si no es necesario un EIA, entonces se recurre a una Declaración de Impacto Ambiental (DIA), la que tiene costos que suelen moverse alrededor de los $50 millones, cifra que aumenta con la complejidad de los problemas a tratar y hasta puede alcanzar el valor de EIAs medianos.

Su mayor gracia no es la disminución de los costos directos , sino que no obliga legalmente a mitigar, compensar y reparar , siendo todas las medidas de carácter voluntario.

Es por eso que desde el gobierno se señala que existen incentivos para que la compañía que contrata una evaluación ambiental intente omitir los impactos significativos, ahorrándose el EIA y presentando un mero DIA .

Las consultoras niegan que sean volubles ante las presiones de quienes las contratan, argumentando que su prestigio podría resultar dañado.
Sin embargo, en la propia Asociación de Ingenieros Consultores -a la que adscriben las grandes del rubro- se reconoce que buscan recovecos legales que convengan a los intereses de sus clientes. Y si hay vacíos en la legislación y se les puede sacar ventaja, no hay falta.

Gobierno: “Si el inversionista no quiere reconocer impactos en el aire, contrata un estudio que refleja que no hay”
El director ejecutivo del Servicio Nacional Ambiental, Ignacio Toro , acusa que “s i el inversionista no quiere reconocer impactos en el aire, por ejemplo, en una termoeléctrica grandota, contrata un estudio y un modelo que termina reflejando que no hay impacto significativo ” .

El profesor de Ingeniería Química de la Universidad Católica y experto en temas de aire, Héctor Jorquera , coincide con las conclusiones del estudio de la Universidad de Chile en que no existe suficiente información meteorológica para alimentar los modelos que predicen los impactos de un proyecto en estudio.

Más aún, cree que algunas consultoras han elaborado documentos tendenciosos: “Las herramientas se prestan para que se puedan manipular , porque son muchos los parámetros para realizar un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del aire y para un evaluador es difícil dar fe de que esos parámetros se han ido eligiendo según criterios objetivos y no de forma antojadiza”.

En el mundo de las consultoras se dice que ello no es así y que las multinacionales suelen nacer en países con “sello verde”, entre ellos Canadá. En el gobierno confían: Las razones las dio, justamente, una empresa canadiense hace unos 15 años.

Noranda venía a Chile a instalar Alumysa, una planta de producción de aluminio en la XI Región. Jorquera recuerda que al ver el documento “sorprendía que hubiera una información meteorológica extraña, en donde todo era constante , no cambiaba en el día ni en la noche. Raro, porque uno dice ‘esto tiene que cambiar, aquí hay una zona donde llueve mucho, donde hay mucho viento’”.

“En ese proyecto había un error muy común hasta hoy : un catastro de especies vegetales que no podían existir en la XI Región. Habían copiado información de otro estudio y la habían pegado en los de Alumysa … Como UC, a través de la Comisión Nacional de Medioambiente, le transmitimos una pregunta a Noranda: ‘¿Están dispuestos a desarrollar el proyecto con los mismos estándares ambientales que siguen con sus empresas en Canadá?’. No respondieron”.

Diez años después el profesor realizó un experimento en sala de clases. A sus alumnos les entregó estudios ambientales reales de algunas consultoras para que los analizaran: la gran mayoría concluyó que los impactos ecológicos y al medio humano eran mayores que los que aparecían en los documentos .

Consultora de Castilla: “Seleccionamos a nuestros clientes”“Críticas no he escuchado… Es una empresa holandesa que partió en 1888 y llevamos 31 años en el país”, dice el gerente general de Arcadis Chile, Hernán Bezamat , quien a su cargo tiene 650 trabajadores.

Con esas credenciales asumió el análisis del proyecto de la megacentral termoeléctrica Castilla de MPX y E.ON (2.100 MW), la misma que fue paralizada por el polémico fallo 5-0 de la Corte Suprema, tras el cual el Estudio de Impacto Ambiental deberá repetirse si los inversionistas siguen impulsando el proyecto.

“Dado el prestigio que tenemos, enfocamos el trabajo basados en altos estándares profesionales y éticos, ceñidos a toda la legislación vigente”, dice el directivo.
“Seleccionamos a nuestros clientes, que se tienen que alinear a nuestros estándares … Les solicitamos información y les damos recomendaciones dentro del marco de lo que creemos son las cosas correctas y el marco legal”, remata.
-Tienen Castilla y la experiencia internacional muestra que las grandes termoeléctricas causan impactos significativos en el aire. En sus conclusiones eso no aparece.
-Nos ceñimos a nuestros estándares, a nuestras maneras, procesos y procedimientos con los cuales hacemos las evaluaciones de impacto ambiental y los dos proyectos, que son distintos (puerto y termoeléctrica) fueron evaluados, desafiados, analizados por todas las autoridades institucionales y otros que hicieron comentarios. Cumplimos todo lo que la ley decía y fueron aprobados.
-Castilla no tendría las últimas tecnologías ¿Cómo es que se llega a concluir que esta central no genera impactos significativos en el aire?
-Hay un marco bajo el cual se aprueban los estudios de impacto ambiental. Esas son las normas del juego… Hacemos un trabajo profesional y entendemos que las autoridades pertinentes hacen lo suyo.
-¿Las consultoras le ponen la vara baja a las empresas que los contratan?
-Los estándares los pone el país.
Bezamat prefiere no referirse al fallo de la Suprema.
Freirina y los olores”subvalorados”
” Hay dos impactos en este país que están subvalorados transversalmente, tanto por la autoridad, como por las empresas y la población: el paisaje o turismo y los olores “, señala Jaime Solari , fundador de Soluciones en Gestión Ambiental (SGA) -hermano del ex ministro del Trabajo Ricardo Solari (PS)- empresa que nació hace unos 20 años.
“Es jodido; si está todo bien y luego hay olores, la gente no los soporta . Pasó en La Farfana, Pelequén, ahora en Freirina . Las autoridades han evaluado mal, las consultoras también y aunque no trabajo en esa área, si lo hiciera trabajaría un buen estudio de olores. Es muy subvalorado y eso en todo el mundo”, dice.

Y sobre olores también sabe el experto en temas de aire, ex miembro del Consejo Consultivo del Ministerio y director gerente de Gestión Ambiental Consultores, Ricardo Katz. En esta empresa consultora trabajó antes de asumir su actual cargo la hoy ministra del Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, quien se excusó de hablar con La Segunda Sábado para este reportaje.

Katz, al igual que Solari, partió con su empresa hace 20 años. Desde ahí y desde las aulas ha formado a gran parte de los profesionales del área.
“La gran mayoría de nuestros clientes son de largo plazo. Valoran extraordinariamente la transparencia y claridad respecto de los riesgos relacionados con sus proyectos. No están con nosotros para que les digamos que están bien”, asegura.
-¿Las consultoras bajan la vara para evitar un EIA?
-No es así. La legalidad es lo mínimo, existe el manejo de riesgo, la responsabilidad social empresarial, las políticas de gestión de las empresas. La legalidad dejó de ser la restricción activa en la gestión ambiental de los proyectos. En un marco de la legalidad y de los riesgos y entorno, uno evalúa cómo maximizar los objetivos de la empresa.

Dice que la decisión de pasar un proyecto por un EIA o por un DIA a veces no es clara, porque “no es como un velocímetro, en que después de los 120 km/h estás en exceso”.

Recogiendo ese argumento, le preguntamos qué tal anduvo la vara de su consultora respecto de Agrosuper, la empresa que movilizó a los vecinos de Freirina por la hediondez
-¿Dónde está el EIA por impacto en olores?
-Es un proyecto de 2006-7 que pasó todas las varas de evaluación de la autoridad. Se evaluaron olores, se evaluaron tecnologías de control de efluentes, que no funcionaron bien y, por lo tanto, es un proyecto que estuvo parado 4-5 años después de construido. No conozco las particularidades de la puesta en marcha… Hicimos un EIA con participación ciudadana y con todo.

Su opinión no la comparte el profesor de la Universidad Católica, Héctor Jorquera , quien estudió el caso.
“En animales, si no se hace bien el tratamiento de sus residuos, van a transmitirse a la población cercana, lo que era fácilmente deducible en Freirina, porque en la zona hay información meteorológica de los vientos y la topografía de la zona también está clara. Esa fue una deficiencia: el no haber modelado específicamente el tema de olores “.

El académico suma a ello que no se estudiaron bien los impactos agregados de la chanchera con la termoeléctrica del lugar, pues sus emisiones forman material particulado fino .

Por el contrario, Katz señala que los impactos en el aire son uno de los fuertes de su oficina y agrega que en el valle en cuestión los vientos tienen distintas características e interactúan. “El tema de olores es complejo de modelar. Chile está en los inicios. Pero lo de Agrosuper fue un EIA con todas las de la ley. No sé si hubo modificaciones posteriores”, sentencia.

Fuente: aquiaysem.cl por René González  vía La Segunda  – Publicado 24 septiembre 2012 – Enlace a la fuente de esta Noticia

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