IEP Instituto de Ecología Política

4 Pasos para la Producción Domiciliaria de Energía

4 Pasos para la Producción Domiciliaria de Energía
Noviembre 19
07:22 2012
Fotografía Manuelbaquedano Prensa IEP

Imagen: Manuelbaquedano - Presidente Instituto de Ecología Política - Fotografía Prensa IEP

Desarrollar la “democracia energética”, avanzando en diversar etapas, es el objetivo de los talleres que se realizan en la Aldea del Encuentro de La Reina. “Democracia energética” es el nombre de la última iniciativa que desarrollan organizaciones ambientalistas para que la ciudadanía se organice en el autoconsumo energético, produciendo y consumiendo la propia energía que utilizan cotidianamente.


Estos talleres se realizan en La Aldea del Encuentro de La Reina, donde los cursos enseñan las etapas que se deben realizar para conseguir el mentado autoconsumo de energía en el hogar.

Manuel Baquedano, presidente del Instituto de Ecología Política (IEP), señala que la primera fase para lograr este objetivo es la “rebeldía energética”, que es “el ejercicio del derecho que tenemos los ciudadanos de producir la energía para el autoconsumo al interior de nuestras casas, sin tener que pedir permiso a nadie”.

REBELDES SOLARES
Según el dirigente, actualmente existen transformadores e inversores electrónicos que se acoplan a los paneles solares, “lo que permite que estos se conecten directamente a la red sin tener que realizar una instalación adicional. Son utilizados por rebeldes solares en España, Europa y California y en Chile contamos con experiencias similares, aunque bastante discretas”.

El segundo paso es el autoconsumo parcial, donde se hace una instalación solar que también está conectada a la red, para que en la noche o en ausencia de energía renovable, esté complementada con la energía convencional.

PRODUCCIÓN DOMICILIARIA
“Esta situación será legal y factible en Chile a partir del segundo semestre del 2013, cuando entre en funcionamiento la Ley que permite la producción domiciliaria de electricidad”, afirma Baquedano.

La tercera fase es el autoconsumo que se logra al momento de tener un balance neto de energía.
“Es decir, cuando la instalación solar produce tanta energía que equipara lo que la red le entrega, dando como resultado final una sumatoria cero, en términos del costo de mes o año”, dice Baquedano.

A su juicio, para esto se necesita de un cambio tarifario, en que el ciudadano “pueda recibir a lo menos el mismo precio por watts producido por su instalación, que el que cobra la compañía distribuidora a sus clientes”.

SOBERANÍA LOCAL
Al final se llega a la última etapa: La soberanía local, que se manifiesta cuando los ciudadanos “están en condiciones de producir en su localidad, y en forma agrupada, cantidades de energía largamente superiores a las que necesitan para satisfacer los requerimientos de su consumo”.

“Este excedente los convierte en verdaderas microempresas locales de producción de energía que pueden abastecer a comunidades próximas, como colegios, edificios, villas y servicios, alcanzando altos grados de autosuficiencia energética comunal”, precisa Baquedano.

Para conseguir esto -añade- se requiere aumentar el nivel de autorización de producción domiciliaria, de 100 kilowatts por hora a 300kw/h al mes, con lo cual se podría conectar a unas 30 casas con una sola instalación comunitaria.

Baquedano afirma que la democracia energética necesita de una ciudadanía organizada; “que deje de ser un cliente pasivo y explotado frente a las usuras que hacen las empresas distribuidoras de electricidad, las cuales en Chile mantienen el monopolio y el control sobre la población, cobrando las tarifas más altas del mundo”.

Fuente La Nación | Publicado 17 noviembre 2012 – Enlace a la fuente de esta Noticia 

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