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Caimanes: ejemplo de ciudadanía en los Comités de Agua Potable Rural

Caimanes: ejemplo de ciudadanía en los Comités de Agua Potable Rural
enero 17
08:33 2013
estanque-de-agua-con-mamá-1.jpg Foto El Quinto Poder

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Caimanes sufre por estos días y en el corazón práctico de la comunidad de 2000 habitantes permanentes. El pozo de agua común ha bajado repentinamente en pocos días, llegando a un nivel que complica disponer de suficiente líquido para toda la gente y hogares. No hablemos de Pelambres. Hablemos de ese corazón.

¿En qué consiste un Comité de Agua Potable Rural? Este tipo de organización constituye el espacio público por excelencia de una comunidad como Caimanes –y de miles de otras que existen en el Chile más invisible-. Estos Comités son el ejemplo de una institución social donde lo que vale es la puesta en común de la vida.

Los Comités de Agua Potable Rural se caracterizan por reunir transversalmente a todos los vecinos de la comunidad. En Caimanes todos necesitan de esta agua; la asamblea del Comité es la asamblea de todos. Cuando se reúne pueden mirarse cara a cara y deben decir al final lo que piensan en vista a ese bien que comparten.

De acuerdo a la ley, estos Comités no persiguen fines de lucro, gozan de personalidad jurídica, sus socios ingresan y participan de forma voluntaria, personal e indelegable. Eligen a sus dirigentes de modo autónomo, con procedimientos cuidadosos porque el bien que cautelan los afecta directamente.

Su objetivo explícito (oficial) es administrar, operar y mantener el servicio de agua potable de la localidad. Pero tienen efectos sociales que van muchísimo más allá de su objetivo útil. No pertenecen a las grandes empresas sanitarias, son entidades independientes delimitadas por localidades, con una responsabilidad territorial.

En Caimanes, una de las tácticas de la minera para conseguir sus fines de instalar el tranque de relaves – para, a la larga, hacer desaparecer al pueblo y ocupar todo el valle-, fue dividir a la comunidad. Fácil pensaron: harta plata y que se peleen por ella. En un pueblo inadvertido, en medio de información premeditadamente confusa, alimentada por los rumores, el dinero entró a las almas de Caimanes y generó una desastrosa odiosidad en medio de familias que hasta el mes anterior almorzaban siempre juntos los domingos. Separó a quienes se criaron desde chicos aprendiendo el valor de la amistad y del buen vecino, jamás, ni en la peor pesadilla, se imaginaron la diablada.

Han sido divisiones muy confusas, porque muchos no supieron o no han sabido exactamente porqué y contra quién se están peleando. Formas de violencia abierta y formas sutiles de violencia cruzan el pueblo. La comunidad de Caimanes quedó en suspenso, pero no el Comité de Agua Potable Rural. No se puede dejar de tener esa rica agua y hay que seguir reuniéndolas asambleas entre todos.

Hoy, después de años de conflicto, muchos están agotados de divisiones tan dolorosas. No quieren más violencias y desean paz para el pueblo. En el fondo, muchos ya ni quieren saber de aquel sucio billete que vino a sembrar los cerros de una engañosa ilusión, robándoles el agua al río y quebrando su modo de vida tranquilo. Este Comité surge entonces como el lugar para recuperar un espíritu de unidad, que es la mejor manera de sostener las esperanzas en el valle del Pupío.

Nosotros que meditamos acerca de instituciones ciudadanas, donde las comunidades locales se den espacios de libertad para debatir y decidir cómo quieren vivir, deberíamos también mirar hacia estas humildes pero reales asociaciones y no buscar descubrir cada año, otra vez, la rueda.

Fuente el QuintoPoder | por Fernando Viveros Collyer | Publicado 16 enero 2013 | Enlace a la fuente de esta Noticia 

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