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HidroAysén, lejos de cerrar su primera etapa

HidroAysén, lejos de cerrar su primera etapa
mayo 08
11:49 2013

El pretendido cierre de etapa no es tal y las palabras de Daniel Fernández no son más que un espejismo, con el cual siguen pretendiendo posicionarse ante la ciudadanía como un proyecto viable y casi imparable, lo cual, por cierto, dista mucho de la realidad de esta tan resistida – e innecesaria diría yo – faraónica iniciativa.
Hace pocos días nos enteramos del despido del gerente técnico de HidroAysén (Julio Montero Montegu), proyecto que pretende construir 5 mega centrales hidroeléctricas en el corazón de la Patagonia. Los análisis frente a este hecho no fueron pocos, pero, de todas las hipótesis, la de la propia empresa fue la que más sorprendió.
En palabras de su vicepresidente ejecutivo, Daniel Fernández, la desvinculación se debe a que “hemos concluido la primera etapa del mayor proyecto de energía sustentable y renovable de Chile. HidroAysén cuenta hoy con la aprobación ambiental de las cinco centrales, los estudios técnicos y de ingeniería necesarios para esta fase y el fallo favorable y definitivo de la Corte Suprema, por lo que no tenemos temas pendientes con ninguna institución u organismo técnico, legal o ambiental. Quedamos a la espera de que el Comité de Ministros se reúna y resuelva las reclamaciones presentadas por la empresa y los opositores”
Han sido tantas las ocasiones en que esta empresa ha “disfrazado” la realidad –como cuando recuerdan a la ciudadanía su compromiso con una rebaja sustancial en las tarifas eléctricas en Aysén pero “Reclaman” a dicha condición impuesta por la Resolución de Calificación Ambiental ante el Comité de Ministros– que las dudas surgen de inmediato. ¿Es posible hablar del cierre de una etapa en el proyecto HidroAysén? ¿Es posible que se dé la situación que si el Comité de Ministros diera el visto bueno definitivo a esta etapa –en cuanto a centrales generadoras, ya que falta la transmisión– las represas se podrían construir en el corto plazo? ¿Es cierto lo dicho por Fernández, en el sentido de que no tienen temas pendientes con ninguna institución u organismo técnico, legal o ambiental? ¿Estamos frente a un proyecto jurado y sacramentado?
Aunque este proyecto hidroeléctrico cuenta con una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable, la verdad es que mientras más pasan los días más se adelgaza el hilo del que pende. No son pocas las denuncias que se han interpuesto contra la empresa ante la Superintendencia de Medio Ambiente, por incumplimientos a los términos impuestos por la RCA de mayo de 2011. Entre ellas están las presentadas por personas sujetas al Plan de Relocalización (PDR) que debe elaborar HidroAysén, de acuerdo a lo estipulado en el considerando 10º de la resolución aprobatoria.
La verdad es que las respuestas a dichas preguntas se obtienen sin necesidad de escarbar demasiado. Dicho pretendido cierre de etapa no es tal y las palabras de Fernández no son más que un espejismo, con el cual siguen pretendiendo posicionarse ante la ciudadanía como un proyecto viable y casi imparable, lo cual, por cierto, dista mucho de la realidad de esta tan resistida – e innecesaria diría yo – faraónica iniciativa.
Lo anterior queda graficado en muchos aspectos pendientes –pese a que el ejecutivo trate de hacernos creer lo contrario– que aún presenta HidroAysén. Sobre los cuales señalaré solo un par.
Aunque este proyecto hidroeléctrico cuenta con una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable, la verdad es que mientras más pasan los días más se adelgaza el hilo del que pende. No son pocas las denuncias que se han interpuesto contra la empresa ante la Superintendencia de Medio Ambiente, por incumplimientos a los términos impuestos por la RCA de mayo de 2011. Entre ellas están las presentadas por personas sujetas al Plan de Relocalización (PDR) que debe elaborar HidroAysén, de acuerdo a lo estipulado en el considerando 10º de la resolución aprobatoria.
Estas personas, afectadas directas de la eventual construcción de las centrales generadoras de energía y de sus consecuentes embalses, han reclamado por tres aspectos fundamentales: falta de acompañamiento psicológico –que debe concretar la empresa– por las consecuencias propias del impacto al que se verían expuestas; incumplimiento de las visitas mensuales que debe llevar a cabo la empresa con las familias sometidas a PDR; e infracción a la obligación de presentar los acuerdos definitivos con dichas familias respecto de los términos de dicho plan y a las ubicaciones definitivas de las personas.
Lo anterior podría haber quedado como simples denuncias, pero la seremi de Desarrollo Social -mediante el Ordinario Nº 198 de 15 de marzo de 2013 dirigido al director regional del Servicio de Evaluación Ambiental-, previo reconocimiento de los incumplimientos por parte de la empresa en los 3 ámbitos mencionados anteriormente, expresamente señala que “este órgano del Estado con competencia ambiental estima conveniente que la Comisión de Evaluación Ambiental inicie un procedimiento administrativo para determinar posibles responsabilidades y sanciones si da a lugar”. Antecedentes que ya han sido remitidos a la Superintendencia del Medio Ambiente, de conformidad a la legislación ambiental vigente.
Conjuntamente con todo lo anterior, el proyecto HidroAysén necesita de varios permisos y concesiones que habiendo sido solicitados por la empresa aún no han sido resueltas por la autoridad, e incluso otros que, estratégica o negligentemente, la empresa ni siquiera ha comenzado a tramitar.
Por ejemplo, el Código de Aguas en su artículo 294 establece que para la construcción de obras hidráulicas como las proyectadas por HidroAysén se requiere de la autorización del organismo competente, solicitud de permiso que no ha sido ingresada por la compañía la dirección de Obras Hidráulicas de la región de Aysén.
Asimismo la Ley General de Servicios Eléctricos dispone que para la construcción de este tipo de infraestructura de generación hidroeléctrica es necesario contar con una concesión eléctrica definitiva, la cual permite emplazar el proyecto en el lugar de diseño, imponiendo todas las servidumbres que sean necesarias al efecto. Según estimaciones del gobierno –y sin las modificaciones que se pretenden con el proyecto de ley que acelera el procedimiento de otorgamiento de concesiones eléctricas, bien denominada, en conjunto con la ley de Carretera Eléctrica Pública, “Leyes Hidroaysén”– el otorgamiento de esta especial autorización demora aproximadamente 750 días. Consultada la Superintendencia de Electricidad y Combustibles acerca de este muy necesario trámite que debe cumplir Hidroaysén –esencial para concluir la etapa de generación– se informa que dicha solicitud aún no ha sido ingresada por la empresa. En el mejor de los escenarios, es decir, con una ley de fast track de concesiones eléctricas aprobada –en segundo trámite constitucional, la idea de legislar se aprobó recién el 30 de abril en el Senado, restando la discusión en particular– dicho trámite demoraría a lo menos 150 días, lo que si bien constituye una rebaja sustancial del tiempo de tramitación –y sin considerar la lenta burocracia chilena– está lejos de ser un trámite expedito para este proyecto en particular.
En tercer lugar, la sociedad de Endesa y Colbún requiere, como infraestructura necesaria para la materialización de su proyecto, la construcción de un embarcadero en el sector de Puerto Yungay, comuna de Tortel. Dichas instalaciones, esenciales para la descarga de los materiales de construcción de las centrales y obras complementarias, debe ser precedida de la respectiva Concesión Marítima Mayor, la cual aún no ha sido siquiera ingresada a trámite por parte de la empresa.
Y por último y fundamental, dentro de esta acotada enumeración, es preciso señalar que para el correcto funcionamiento de su proyecto puesto que se trata de centrales hidroeléctricas– la eléctrica necesita el aseguramiento de cierto caudal, lo cual solo se obtiene mediante los respectivos derechos de aprovechamiento de aguas. Pese a que Endesa traspasó a HidroAysén los que constituyó a su favor en 1990, ellos son insuficientes para la operación de las centrales de acuerdo al diseño aprobado en el EIA de 2011. Es por ello que en el año 2007 ingresó 5 nuevas solicitudes de derechos de aprovechamiento de agua en los ríos Baker y Pascua, los cuales le permitirían asegurar los caudales de operación de sus mega centrales. Derechos que aún se encuentran en tramitación. Sin ellos, todo lo obrado hasta ahora no sería más que el simple recuerdo de uno más de tantos monstruosos proyectos que nunca se pudieron concretar. La historia está plagado de aquellos.
Pese a que Fernández insiste en señalar que “(…) no tenemos temas pendientes con ninguna institución u organismo técnico, legal o ambiental”, sus dichos no son más que simples llamados a la calma ante el nerviosismo de una empresa que en el ejercicio 2012 registró pérdidas por U$ 3 millones. Esto sin considerar el elevado monto en patentes (varios millones de dólares más) que a partir de este año debe comenzar a cancelar por no uso de las aguas adjudicadas.
Así las cosas, el despido de tan importante funcionario dista mucho de constituir un hito relativo al cumplimiento y cierre de una etapa de este proyecto energético. Dista mucho de ser una mera desvinculación de un ejecutivo que ya cumplió con sus tareas. Y dista de serlo porque dicho pretendido cierre de ciclo está muy lejos de producirse.
Por lo tanto, si a quien lee estas líneas se le aparece alguien con alguna de las 4 preguntas esbozadas en el tercer párrafo de este artículo, puede responder con un escueto pero firme: ¡¡NO!!

Fuente Blog La Nación | por Edgar Sandoval Gallardo – Colación Ciudadana Aysén Reserva de Vida |Publicado miércoles 8 mayo 2013 | Enlace a la fuente de este Artículo 

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