IEP Instituto de Ecología Política

Las áreas verdes y árboles de todos y nadie

Las áreas verdes y árboles de todos y nadie
julio 17
07:12 2013
IMAGEN - edcampcoyhaique2013.eventbrite.com

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Mientras los coyhaiquinos aún no olvidamos la masacre de árboles de la Calle Condell, ahora la Municipalidad las emprende con aquellos de calle Baquedano. La justificación: espacio para semáforos y ensanche de la calle. Todo, por máximo 20 minutos de taco al día en hora de punta en esa esquina. La única solución que se les ocurre a los “homo artificialis”, de esos para quienes un árbol molesta a los cables, ensucia con hojas en otoño y sobre el que paran pájaros “ruidosos” y que hasta pueden “cagar” sobre algún pobre peatón, o peor aún, ensuciar la pintura de algún coche…Por desgracia, hay quienes para los que los árboles solo sirven para hacerlos leña, y punto.

Si solo unos veranos atrás, un reclamo a la Directora de Obras por el corte de árboles frente a nuestra oficina por unos individuos que estaban remozando una financiera, recibió por sarcástica respuesta: “Ud. debiera saber que los árboles se secan en verano”. Y otro Director de Obras, cuando reclamé por el corte de árboles en la plaza, me descalificó “por no ser de acá”. Para que hablar de la importancia que se da a la amenaza de inundación y megadesaparición de miles de hectáreas de vida bajo los proyectados embalses de Hidroaysén y Energía Austral. ¿Y cuántas veces no nos han intentado ridiculizar, hasta los “amigos”, con eso de que solo nos preocupamos de los arbolitos y pajaritos?

Mientras los urbanistas entendidos en el tema recomiendan un mínimo de 9 a 11 metros cuadrados de área verde por habitante citadino y plantar árboles en las calles para aminorar la contaminación, mejorar el clima y aire, embellecer la urbe, disminuir el ruido, aumentar el contacto con lo natural y absorber el agua, o sea mejorar la calidad de vida, en Coyhaique no llegamos ni al metro y medio de esas áreas y nos entretenemos eliminando los pocos árboles de calle que quedan como si no tuviésemos el índice de contaminación del aire más alto del país. Es más, buena parte de ese metro y medio son sitios eriazos, que así como están, solo sirven de lugar problema para el vecindario. Y plantar árboles de calle y que estos sobrevivan, todos quienes alguna vez lo hemos hecho, sabemos que es una tarea bastante heroica. Todo esto, mientras los científicos nos dicen que sin vegetación, sin árboles, ni los humanos podríamos sobrevivir en este planeta y que ante el cambio climático, plantar árboles es tarea prioritaria.

¿Es que, nuevamente, nos encontramos ante la “tragedia de los bienes comunes”, o sea, eso de “lo que es de todos es de nadie”, por lo que nadie los defiende? ¿O lisa y llanamente se trata de la ignorancia de algunos (la ignorancia no es pecado, es una falencia cultural por mala calidad de educación…)?

Menos mal que ¡al fin! a los árboles de calle de Coyhaique les han salido defensores y es de esperar eso también ocurra con las áreas verdes. Esas áreas, que nos han significado innumerables de horas de trabajo, a veces con satisfacciones, como aquella de lograr sacar la estación de servicio que estaba ubicada donde hoy está el parque Mahuén en Puerto Aisén. Pero también con grandes derrotas, no solo para mí, como la pérdida de cientos de metros cuadrados de áreas verdes y de árboles, como aquellos de mi barrio del sector Alfonso Serrano, con el ex Callejón Las Quintas –hoy Circunvalación Oriente Poniente. Y éste caso, bastante dramático e ilustrativo de una situación general, vale la pena explicarlo.

Ahí, en esa manzana había toda una plantación de árboles o “bosque”, hecha con platas fiscales sobre terreno aluvional, de hecho había dos arroyitos que la cruzaban. Esa circunstancia llevó a que en el Plano Regulador aun vigente se fijasen ahí franjas de área verde en los bordes de ambas calles citadas (las que aún se pueden ver en dicho P.R. en el sitio web de la Municipalidad). A lo que habría que agregar, que el artículo 32 del Plan Regulador y DS. 609 de 1978, exigen el “resguardo y protección de vertientes y cauces naturales de agua y bordes fluviales” con una franja de protección de al menos 10 metros de ancho. Sin embargo, en febrero de 2003, en pleno veraneo, la Municipalidad modificó el Plan Regulador y a pedido del propietario del predio “trasladó” el área verde hacia uno de los cauces de agua. Y por cierto, ni la seremi del MINVU, ni la Contraloría, y menos aun el CORE, al aprobar la modificación, se percataron de la trampita. Menos aun, se dieron cuenta los coyhaiquinos de cómo nos robaron unos 2000 metros cuadrados de áreas verdes, superficie que para el propietario del predio evidentemente eran pingües ganancias..

Así ocurrió, que un día volviendo de viaje, para mi consternación, me encontré con que el bosque que había ahí había sido talado para convertirse en poblaciones, construidas hasta sobre el segundo arroyito, cuyas aguas ahorra escuren comiéndose las calles. Y lo que queda de una hermosa área verde y de resguardo de cauce, se encuentra bastante maltrecha, con árboles mutilados y cortados y convertida en estacionamiento y basural. Igualmente un poco más al oeste, el cauce del arroyo Las Lumas, esta convertido en otro basural.

Para colmo, luego se construyó un jardín infantil en parte de la “nueva” área verde y franja de resguardo del cauce de agua, lo que me llevo, hace más de dos años, a reclamar ante la Dirección de Obras Municipales y luego, ante sus evasivas, a la Contraloría Regional, disputa que por desgracia aun no termina. Disputa, en que tras innumerables cartas y oficios, he aprendido de como la Dirección de Obras, DOM, en su rol de juez y parte, transformó un sector del área verde en sitio de equipamiento de propiedad municipal, sin que a ésta le costara un peso, acogiéndose a una declaratoria de utilidad pública. Así es como entubaron el arroyo y construyeron sobre él. Y claro, ahora “extrañamente” hay ahí problemas constructivos, que llevaron incluso al cierre temporal del jardín infantil. Y tal vez peor aún, en la modificación del Plan Regulador, aquella del “traslado” del área verde, cometieron, al menos un error garrafal, el que se ha dilatado en ser tomado en cuenta. Error, por el cual aparentemente hay parte de esa área verde que legalmente aun existe, aunque en ella la DOM hasta ha otorgado permisos de edificación, lo que hicimos ver desde un principio. Eso, a pesar de estar puesta en duda y en litigio en la Contraloría. Esta última, por cierto no deja de tener alguna responsabilidad en este enredo, al no darle en su momento y a tiempo la importancia, fiscalización y revisión acuciosa que ameritaba.

La cuestión es que ¿A quién en nuestra institucionalidad encargada del tema le importan realmente los árboles y áreas verdes que son de todos?

fuente El Divisadero | por Peter Hartmann – director de Codeff | Publicado miércoles 17 julio 2013 | Enlace a la fuente de este artículo

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