IEP Instituto de Ecología Política

El despertar de la conciencia ecológica internacional

El despertar de la conciencia ecológica internacional
noviembre 29
12:30 2013
Foto: developpementdurable.com

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Hoy en día, la mayoría de la gente, si no tiene una verdadera conciencia ecológica, por lo menos conoce los daños que el ser humano causa en la atmósfera y el medioambiente. Si bien la palabra Ecología fue inventada en 1866 por el alemán Ernst Haeckel (1), el fomento de una conciencia ecológica global no apareció de la nada, sino que es el resultado de un largo proceso de modificación de la visión del mundo sobre la naturaleza, que nació en las décadas 1960-1970.

¿Qué es la conciencia ecológica?

Se trata de la idea de proteger los espacios naturales, que estos sean un valor fundamental para la vida y que sea el ser humano el que se comprometa a protegerlos, porque es este el responsable de los daños causados en los ecosistemas. Dicho así, la existencia de tal conciencia parece natural. Pero esta conciencia apareció en un contexto global preciso, esto es, en los países desarrollados de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Esto explica que la ecología se transformara en un asunto de debate y de reflexión internacional en la sociedad civil y en las esferas políticas.

LAS FUENTES DE INSPIRACIÓN

Como dijimos, muchos especialistas en Ecología Política concuerdan en que el desarrollo de una conciencia ecológica apareció en Europa y en los Estados Unidos en momentos cruciales de los años 1960-1970. Fue este un tiempo de replanteamiento del modelo productivo de las sociedades industriales, y a la vez, de un incremento de la sensibilidad a las problemáticas medioambientales.

Esta sensibilidad tiene varias fuentes de inspiración, como el movimiento artístico del Beat Generation de los años 1950, en Estados Unidos. Este movimiento literario, impulsado por escritores como Jack Kerouac (En el camino, 1951), modificó la sociedad norteamericana en sus certezas de ser un país desarrollado y primera potencia mundial, contraponiendo su fascinación por el arte urbano y su adhesión a los grandes espacios y a la naturaleza en general. Inspiró, además, al movimiento Mayo 1968, en Francia, y al movimiento hippie mundial.

Todo ellos se oponían al modelo de sociedad que existía desde fines de la Segunda Guerra Mundial, donde el progreso tecnológico e industrial era considerado como la solución a todos los problemas sociales, políticos, económicos. Rechazaron el productivismo, esto es, el principio de sacrificarse para producir más y más. Al contrario, los Beat Generation querían una sociedad más justa, más humana y más preocupada por la naturaleza.

Conviene recordar el contexto que había en estos países desarrollados, contexto que cambió radicalmente a partir de los años 1970, cuando el período llamado las “Treintas Gloriosas” llegó a su fin. Las Treinta Gloriosas fueron tres décadas de crecimiento económico y del surgimiento de las sociedades de consumo. Pero este modelo económico caracterizado por el crecimiento industrial, favorecido por su acceso a las energías fósiles, se cayó con la crisis del petróleo de 1973, sobreviniendo un paro generalizado, y más aún, un fuerte rechazo de la población a ese modelo.

LAS CATÁSTROFES ECOLÓGICAS

Los movimientos contestatarios se focalizaron entonces, en el cambio económico de la sociedad, a la vez que se dieron cuenta de los daños causados en el medioambiente.

En efecto, entre los años 1960 y1970 el mundo conoció un aumento  alarmante de las catástrofes ecológicas, pues se multiplicaron las mareas negras. El naufragio del petrolero norteamericano Torrey Canyon en las costas británicas y francesas en 1967, puso de relieve un peligro latente y motivó las primeras políticas públicas europeas para luchar contra él. Pero otra marea negra ocurrió en 1978, la del petrolero liberiano Amoco Cadiz, que todavía es considerado como una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia: más de 220.000 toneladas de petróleo bruto se derramaron en 400 km de costas bretañas, en el norte de Francia. Esto, sin referirnos al naufragio de 1999 del petrolero Erika, perteneciente a la sociedad francesa Total, cuyo petróleo bruto se diseminó otra vez en las costas bretañas.

Lo mismo vale para las catástrofes químicas: la explosión de la fábrica Icmesa en Seveso, Italia, en 1976, difundió una nube tóxica en los alrededores de cuatro ciudades. La explosión de una fábrica de pesticidas, filial del grupo norteamericano Union Carbide, en la ciudad indiana de Bhopal (1986) difundió otra nube tóxica que provocó la muerte directa de 3.500 personas, y más de 20 000 murieron de enfermedades en las semanas siguientes. Además, la catástrofe de Chernobyl, en 1986, puso en alerta la peligrosidad nuclear.

PERIODO DE DEBATES Y DISCURSOS

El conjunto de esos movimientos contestatarios, acentuados por la multiplicación de las catástrofes ecológicas y humanas, cuya mayor parte se produjo por negligencia técnica, hicieron que la gente adquiriera otro nivel de conciencia de la problemática medioambiental. Claro, porque científicos e ideólogos empezaron a someter a debate el uso insensato de las energías con combustibles fósiles y la política “toda nuclear”, desarrollada desde los años 1970 en Europa, sobretodo en Francia. Más adelante, se organizaron numerosas conferencias internacionales dedicadas especialmente al medioambiente. No es un azar que nacieran en 1971 dos de las mayores Organizaciones No Gubernamentales de la protección medioambiental: Greenpeace y WWF (World Wide Fundation).

En 1972, científicos del Club de Roma, ONG fundada en 1968, se reunieron en esta ciudad para estudiar el impacto de las actividades humanas en el mundo. Ellos elaboraron el informe titulado “Los límites al crecimiento”, que denunció el desarrollo económico no controlado y que anunció un agotamiento de los recursos fósiles mundiales para los años 1990. El informe tuvo un gran impacto mediático e incentivó discursos y debates a nivel global. Uno de ellos fue un discurso muy pesimista que puso al centro el tema de la deshumanización provocada por la industrialización. Tenía como conclusión que el ser humano era incapaz de cambiar su modelo de vida para disminuir sus impactos en el medioambiente.

Pero otro discurso, más progresista, resultó en la creación del PNUE (Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente); se dio a conocer durante la Conferencia de Estocolmo, en Junio de 1972, ocasión en que se crearon las primeras campañas internacionales contra la contaminación y la desertificación. Esta ocasión, marcó también el principio de una coordinación de las acciones para proteger el medioambiente.

LAS PRIMERAS CANDIDATURAS ECOLÓGICAS

Para reforzar el crecimiento de la conciencia ecológica nacieron en Europa, en la década de 1970, las primeras candidaturas ecológicas. En los países escandinavos, como Suecia o Dinamarca, las problemáticas ecológicas fueron integradas en los programas políticos de los partidos mayoritariamente de izquierda. En Francia, René Dumont es el primer candidato que se presentó en las elecciones presidenciales de 1974 con un programa progresista, societal y ecológico. No pertenecía a ningún partido ecologista, porque no lo había, pero contaba con el apoyo de algunas organizaciones y un conjunto de personas sensibilizadas en el tema. Los llamados partidos verdes nacieron en la década de 1980.

En síntesis, la conciencia ecológica se desarrolló gracias a un conjunto de iniciativas populares, científicas y políticas que denunciaron el modelo social e industrial de las décadas de 1960-1970, así como los desastres medioambientales que se produjeron.

En mi opinión, la conciencia colectiva ecológica es contestataria y propositiva, ese es su leitmotiv. Su desarrollo impulsó un discurso ecológico ambiguo, un doble discurso: por una parte, destacó los peligros que amenazan el medioambiente en sí, y, por otra parte, puso de relieve una gestión más protectora, que da importancia al medioambiente para la supervivencia de la humanidad. Es decir que, por una parte, la naturaleza, la biodiversidad están en el centro de los discursos de protección medioambientales, y por otra, es la humanidad a la que hay que proteger, mediante una protección medioambiental. No podemos separar estas dimensiones, ambas son interdependientes y dan cuenta de la definición de Ecología de Ernst Haeckel.

1 Cf. Ernst Haeckel en Morfología general de los organismos, 1866: la palabra ecología viene del griego oïkos, hogar y logos, ciencia. “La ciencia de las relaciones de los organismos con el mundo exterior”. Dicho de otra manera, se trata de estudiar las relaciones entre los seres vivos y su medio natural, o sea el funcionamiento de los ecosistemas.

Fuente: Columna de Théo Drillaeu, estudiante pasante de Francia en el IEP; publicado 29 noviembre 2013.

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