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Endesa ganó en la suprema pero no no puede inundar Ralco
El fallo de la Corte Suprema que ratifica la sentencia del tribunal de apelaciones, confirmó que la Endesa no puede seguir con sus trabajos en el alto Bío Bío, ni inundar las tierras pehuenches, porque 7 familias indígenas insisten en negarse a permutar sus tierras y en hacer valer sus derechos como les han sido reconocidos en este largo proceso. Así lo señaló a Econoticias el abogado de las hermanas Quintremán, Matías Coll, quien añadió que el próximo paso es obtener que se paralicen de manera definitiva las obras civiles de la central, atendido que no habrá voluntad de los propietarios de los terrenos para permutar. Añade que este pronunciamiento judicial hace un gran racionamiento de porqué no se puede inundar, ni afectar tierras indígenas, sin perjuicio de que se considere legal la concesión definitiva. Ello por 2 razones básicas, una porque el artículo 13 de la ley indígena que no permite establecer gravámenes sobre tierras indígenas y por otra parte, por el contenido de la resolución que calificó ambientalmente la central hidroeléctrica, que estableció que se requería del consentimiento de cada uno de los indígenas afectados por el proyecto y de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, CONADI. Endesa está obligada a implementar planes de relocalización, voluntarios, que no pueden ser impuestos por Endesa, por lo tanto las familias que interpusieron el recurso de protección, pese a que la corte no acogió su apelación, si admitió la petición subsidiaria, por lo cual se consideró innecesario recurrir a la corte suprema, porque estaba conforme con esa sentencia histórica, a la cual la Suprema da un espaldarazo, añade Coll. Resalta que la empresa ha insistido en seguir construyendo obras de la central, para generar una situación de hechos consumados que presione a las familias que desean permanecer en sus terrenos, para que finalmente logren un acuerdo, por eso les ofrece ahora cientos de veces el valor por la permuta de lo que ofrecieron a los indígenas que cedieron sus terrenos. Prosigue que por otro lado, Endesa busca colocar a los organismos del estado en una situación de presión insostenible, con el argumento de los millones de dólares ya empleados, lo que se considera una imprudencia empresarial. Coll indica que la situación actual evidencia las presiones extrajurídicas que se ejercen fundándose en la inversión materializada y en el acoso para lograr las permutas, lo que es absolutamente extraño a lo que deben ser los cauces del derecho. Endesa ha entendido muy bien que no puede inundar si no cuenta con el consentimiento de las personas que serían afectadas y la prueba de ello es que está ofreciendo cientos de veces el valor de las propiedades, lo que evidencia que si esa firma estuviera apoyada por la ley y por la sentencia dce la Suprema, simplemente recurrirían a una ocupación forzada de tierras, ofreciendo incluso el mínimo valor incluso que se podría determinar judicialmente, resalta Coll. Puntualiza que la ENDESA podría seguir elevando la cifra de 200 millones de pesos ofrecidas a cada una de las hermanas Quintremán, y paga lo que sea, pero los pehuenches han señalado desde el comienzo que esto no es cosa de dinero, ya que lo que está en juego valores como el apego a la tierra, que no se pueden medir en plata, y que no están dispuestos a transarlo por una cantidad determinada. Esto parece que no ha sido comprendido por Endesa, ya que la cosmovisión de los pehuenches es algo completamente ignorado por la empresa, al insistir en poner los fajos de billetes sobre la mesa para lograr un acuerdo. Coll concluye que los pehuenches tienen clara la situación que se ha generado, por eso esperan que las autoridades paralicen ahora en forma definitiva las obras de la central Ralco, porque no habrá voluntad para permutar. |
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