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El Alto Bío Bío resisteEndesa no tiene todos los permisos para construir Ralco
55 detenidos y una gran cantidad de heridos, entre ellos 15 carabineros, dejó la resistencia de un grupo de indígenas y de jóvenes, que en el Puente Malla, en las cercanías de Ralco lograron detener durante casi un día la caravana que transporta el gigantesco transformador de la central hidroeléctrica que construye la Endesa. La policía debió emplear balines y bombas lacrimógenas, para disolver a los manifestantes - que bloquearon la ruta con troncos y que lograron apoderarse de 3 máquinas, una de las cuales fue quemada- y que resistieron el ataque de carabineros, defendiéndose con piedras, palos y presuntamente lanzando cócteles molotov. La dirigente indígena Carmen Paine, insistió en que las 7 familias que no permutaron sus tierras y que enfrentan la amenaza de ser inundadas, y que aunque corra sangre defenderán su legítimo derecho a mantener sus territorios y que cuentan con la solidaridad de amplios sectores nacionales y extranjeros. Por su parte María Curriao dijo que las 185 familias pehuenches que permutaron sus tierras no han recibido las indemnizaciones, incentivos y subsidios por 2.150 millones de pesos, prometidas en el acuerdo con el gobierno y la empresa. Por su parte el abogado Matías Coll expresó sus dudas respecto a que una camioneta haya interceptado a 3 camiones, ya que en la zona hay una tenencia de carabineros que empadrona a cualquier vehículo que pasa por el lugar y los pehuenches no poseen dichos medios de locomoción. El subsecretario del interior, Jorge Correa Sutil, garantizó la continuación de las obras de Ralco, porque aseguró que ENDESA tiene todos los permisos, lo que no es totalmente efectivo ya que esta empresa aún debe cumplir una serie de requerimientos técnicos, legales, financieros y judiciales, careciendo de las permutas en un área que no puede inundar si sus propietarios insisten en su legítimo deseo de seguir viviendo en sus tierras. El funcionario calificó de agitadores con una visión romántica o francamente violentista, a quienes se oponen a este proyecto, que dijo que no tiene vuelta atrás. Incluso descalificó a esos grupos solidarios, porque a su juicio no tienen nada que hacer en el conflicto pehuenche, lo que es un absurdo ya que la lucha contra las centrales hidroeléctricas, la defensa de las culturas y de los territorios indígenas, no se circunscriba a una etnia, ni a una nación, ya que toda la humanidad se ve afectada por esa clase de megaproyectos. Correa Sutil reconoció que no tiene claridad absoluta en todo el caso Ralco y validó la presencia de europeos que solidarizan con los habitantes del alto Bío Bío, pero pretendió hacer creer que estos desconocen la realidad chilena, aunque admitió que también en otros países se han tomado decisiones difíciles y complejas en torno a la conservación del ambiente o el desarrollo. Es justamente eso lo que transforma esta causa en algo que trasciende lo local y que hoy es una cuestión universal, que genera un movimiento mundial de lucha contra de la construcción de represas, que busca establecer una moratoria total de esas iniciativas, por sus graves efectos sobre las comunidades y la naturaleza. Eso incluso significó el asesinato en Brasil de Ademir Alfeu Federicci, coordinador del Movimiento Contra las Represas sobre el Río Xingú y líder del Movimiento para el Desarrollo de la Transamazónica, porque detrás de estas obras hay millones de dólares en movimiento.¿Por esta causa?, ¿También habrá que derramar sangre pehuenche en el alto Bío Bío?
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Para mayores informaciones contactarse con Pamela Velasquez y Rodrigo Cerda Iturriaga, Fono 2-223 90 59, e-mail comunicaciones@iepe.org |
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