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Bernardo Reyes:
Hoy es el petróleo mañana será
el agua
derecho humano que habrá que defender
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Bernardo Reyes (Instituto de
Ecologia Politica) y Meena Menon (periodista, Mumbai/India)
in Klima-AUSBADE-Wanne Alemania. |
Bernardo Reyes del Instituto de
Ecología Política, estima que la agresión que
se desató en el Golfo Pérsico tiene 3 puntos claves:
El primero es el control del petróleo iraquí que
precisa EEUU. Para garantizarse un flujo permanente, fluido y continuo
porque el modo de vida norteamericano se basa en una adicción
permanente y creciente de este combustible y porque es uno de los
países con el menor desarrollo de eficiencia energética
de los países industrializados, por eso controlar dichos
yacimientos es algo central.
El segundo elemento es dar una señal internacional de que
el poder hegemónico tanto político como militar no
puede ser desafiado por ningún gobierno, y por eso busca
fortalecer la idea de que EE.UU. es un supra poder que actúa
fuera y al margen de la ONU.
La tercera razón de la presencia de EE.UU. en territorio
iraquí es garantizar un modelo de protectorado americano
en la zona, que demuestre ya no sólo en el caso de Israel
que está absolutamente aislado en el Medio Oriente, de que
no hay una propuesta de gobernabilidad que tenga aliados concretos
allá y que le permita un control sobre los países
vecinos en momento que la inestabilidad política y el descontento
cunde entre muchos de los habitantes de Arabia Saudita y otros países
vecinos.
Para Reyes hay además otro factor que es el tema del agua,
que es poco visible y escasamente transparente tanto en Irak, como
en Chile y en otros lugares del mundo.
Señala que lo que no se plantea acá es que la guerra
de Israel con Palestina es esencialmente por el agua, es control
territorial, pero sobre todo de las fuentes de agua y como dijo
Danielle Mitterand en Florencia en el Foro Mundial Alternativo del
Agua, Irak es el país con las reservas hídricas más
grandes de la región, y por lo tanto podría exportar
agua a sus vecinos y lo que ocurra allá va a ser tan clave
en los próximos 20 años en torno a ese vital elemento,
como hoy día ocurre en torno al petróleo.
De hecho el conflicto de la dictadura de Sadam Hussein con el Kurdistán
es porque los pueblos kurdos están asentados en la cabecera
de las cuencas donde se genera la riqueza hídrica de los
ríos Tigris y Eufrates, de ahí la necesidad de ejercer
un control creciente sobre ese recurso que no ha sido crítico
en Irak, por su bajo desarrollo industrial y de su agricultura,
pero las mayores demandas del futuro harán que esa zona nuevamente
sea una zona de alto conflicto.
Bernardo Reyes agrega que tiene razón Ricardo Petrella,
cuando reclama en Florencia sobre la necesidad de una mejor y más
compartida administración de los recursos hídricos,
porque si nosotros permitimos en Chile y en otros países
de América Latina, que el agua se transforme en solamente
en un bien comercial, en una mercancía más, como se
ha impulsado desde 1981 con la dictadura de Pinochet, que cambió
el código de aguas, lo que dio paso a la privatización
del vital elemento en nuestro país, y si seguimos en la perspectiva
de seguir privatizando, no solo su administración, sino transformar
un bien público a otro privado y que se puede comprar, entonces
estamos negando un derecho humano fundamental, porque nadie puede
vivir sin agua y que sea de buena calidad, porque cuando ese derecho
sólo se puede comprar en el mercado, lo que hacemos es desmantelar
un eje central, como decir a la gente, Ud. no puede respirar a menos
que pueda pagar el aire.
Resalta que hay países del continente donde se han lanzado
fuertes mensajes en pro de la privatización, pero que han
sido rechazados por la población, como pasó en Bolivia,
donde la Coordinadora del Agua en Cochabamba se transformó
en un ente nacional, que rechazó entregar los derechos de
este recurso a una empresa norteamericana, para que la administrara
y la gestionara. Esto causó protestas, heridos y muertos,
y el gobierno de La Paz, tuvo que echar pié atrás
en el proceso de privatización, y así la multinacional
afectada ha llevado ahora al gobierno altiplánico a un juicio
internacional por las ganancias perdidas.
Otro tanto pasa en Ecuador donde el Consejo Nacional Indigenista,
tras un intenso trabajo de años ha creado una ley paralela
de agua que presentó completa desde el artículo 1
al 45 al congreso de la república, para garantizar el derecho
al vital elemento, y si en Chile no somos capaces de luchar por
el derecho al agua, quiere decir que tampoco somos capaces de defender
los derechos humanos básicos, concluye Bernardo Reyes del
IEP.
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