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26/03/2003

 

Bernardo Reyes:

Hoy es el petróleo mañana será el agua
derecho humano que habrá que defender

 
  Bernardo Reyes (Instituto de Ecologia Politica) y Meena Menon (periodista, Mumbai/India) in Klima-AUSBADE-Wanne Alemania.

Bernardo Reyes del Instituto de Ecología Política, estima que la agresión que se desató en el Golfo Pérsico tiene 3 puntos claves:

El primero es el control del petróleo iraquí que precisa EEUU. Para garantizarse un flujo permanente, fluido y continuo porque el modo de vida norteamericano se basa en una adicción permanente y creciente de este combustible y porque es uno de los países con el menor desarrollo de eficiencia energética de los países industrializados, por eso controlar dichos yacimientos es algo central.

El segundo elemento es dar una señal internacional de que el poder hegemónico tanto político como militar no puede ser desafiado por ningún gobierno, y por eso busca fortalecer la idea de que EE.UU. es un supra poder que actúa fuera y al margen de la ONU.

La tercera razón de la presencia de EE.UU. en territorio iraquí es garantizar un modelo de protectorado americano en la zona, que demuestre ya no sólo en el caso de Israel que está absolutamente aislado en el Medio Oriente, de que no hay una propuesta de gobernabilidad que tenga aliados concretos allá y que le permita un control sobre los países vecinos en momento que la inestabilidad política y el descontento cunde entre muchos de los habitantes de Arabia Saudita y otros países vecinos.

Para Reyes hay además otro factor que es el tema del agua, que es poco visible y escasamente transparente tanto en Irak, como en Chile y en otros lugares del mundo.

Señala que lo que no se plantea acá es que la guerra de Israel con Palestina es esencialmente por el agua, es control territorial, pero sobre todo de las fuentes de agua y como dijo Danielle Mitterand en Florencia en el Foro Mundial Alternativo del Agua, Irak es el país con las reservas hídricas más grandes de la región, y por lo tanto podría exportar agua a sus vecinos y lo que ocurra allá va a ser tan clave en los próximos 20 años en torno a ese vital elemento, como hoy día ocurre en torno al petróleo.

De hecho el conflicto de la dictadura de Sadam Hussein con el Kurdistán es porque los pueblos kurdos están asentados en la cabecera de las cuencas donde se genera la riqueza hídrica de los ríos Tigris y Eufrates, de ahí la necesidad de ejercer un control creciente sobre ese recurso que no ha sido crítico en Irak, por su bajo desarrollo industrial y de su agricultura, pero las mayores demandas del futuro harán que esa zona nuevamente sea una zona de alto conflicto.

Bernardo Reyes agrega que tiene razón Ricardo Petrella, cuando reclama en Florencia sobre la necesidad de una mejor y más compartida administración de los recursos hídricos, porque si nosotros permitimos en Chile y en otros países de América Latina, que el agua se transforme en solamente en un bien comercial, en una mercancía más, como se ha impulsado desde 1981 con la dictadura de Pinochet, que cambió el código de aguas, lo que dio paso a la privatización del vital elemento en nuestro país, y si seguimos en la perspectiva de seguir privatizando, no solo su administración, sino transformar un bien público a otro privado y que se puede comprar, entonces estamos negando un derecho humano fundamental, porque nadie puede vivir sin agua y que sea de buena calidad, porque cuando ese derecho sólo se puede comprar en el mercado, lo que hacemos es desmantelar un eje central, como decir a la gente, Ud. no puede respirar a menos que pueda pagar el aire.

Resalta que hay países del continente donde se han lanzado fuertes mensajes en pro de la privatización, pero que han sido rechazados por la población, como pasó en Bolivia, donde la Coordinadora del Agua en Cochabamba se transformó en un ente nacional, que rechazó entregar los derechos de este recurso a una empresa norteamericana, para que la administrara y la gestionara. Esto causó protestas, heridos y muertos, y el gobierno de La Paz, tuvo que echar pié atrás en el proceso de privatización, y así la multinacional afectada ha llevado ahora al gobierno altiplánico a un juicio internacional por las ganancias perdidas.

Otro tanto pasa en Ecuador donde el Consejo Nacional Indigenista, tras un intenso trabajo de años ha creado una ley paralela de agua que presentó completa desde el artículo 1 al 45 al congreso de la república, para garantizar el derecho al vital elemento, y si en Chile no somos capaces de luchar por el derecho al agua, quiere decir que tampoco somos capaces de defender los derechos humanos básicos, concluye Bernardo Reyes del IEP.

Para mayores informaciones contactarse con Pamela Velasquez y Rodrigo Cerda Iturriaga, Fono 2-223 90 59, e-mail comunicaciones@iepe.org
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