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La Contaminación de la prensa chilena
Casi nunca voy al Liguria. Me parece
más una picada-vitrina del teveset local que un bar de copas.
La música demasiado estridente, los famosos en pose constante
y los curiosos en permanente estado de alerta. Las minas no son
tan espectaculares como sus fans quisieran y el ambiente es falso
como un billete de 3 mil pesos. Los precios no se ajustan a la realidad,
la atención es mala y urgida y, a la hora de comer, la oferta
es altamente deficiente. Pero fui citado allí, y llegué.
¿Por qué?
Don Podestá fue compañero mío en el colegio
y, tal vez, el primer amigo que tuve. Teníamos intereses
comunes: jugábamos fútbol en el seleccionado del colegio,
nos gustaban los helados de mora de La Foca, leíamos poesía
en la Plaza de los aburridos, cortejamos a las mismas niñas,
a veces él primero, y otras él segundo. Todos los
viernes nos juntábamos en la “popular” del Marconi;
a veces, los lunes, en la popular de El Golf; revisábamos
los mesones de La Feria del Libro, en la Alameda y después
nos dábamos unas vueltas en las sillas voladoras de Los Juegos
Diana, que estaban detrás de La Feria del Libro. En la era
de los trolleys tomábamos uno que iba al centro, juntábamos
plata para ir a la matiné del Rex y de allí a comer
unos deliciosos completos o paltas mayo al Dominó.
A veces íbamos con el turco Yazigi, que era hijo del dueño
de los cines City y York, y después nos íbamos a La
Novia a comer panagras, que era un plato de helados con frutas,
crema chantilly y salsa de chocolate caliente chorreada por encima
y galletas oblea. En aquella época se podía hacer
eso, y mucho más. Nos volvíamos a pie por el parque
Forestal, el parque Japonés, Providencia, la panadería
Castaño, donde comprábamos berlines a mitad de precio
porque el chico Castaño era compañero nuestro en el
colegio, y seguíamos a pie hasta el canal San Carlos donde
hacíamos calabaza. Don Podestá era lo que se llama
un amigo, compinche, collera, riel, en fin, el nombre que sea. El
día que se fue a Estados Unidos con su familia, me dejó
su colección de Capitán Marvel, su honda porotera,
tres números de La Pequeña Lulú, dos libros
de la colección La Linterna Roja y la foto de nuestra amada
en común, una preciosa vecina parecida a la Pier Angeli,
colegiala de la Alianza Francesa, y que nos rechazó a ambos
y que sólo por eso la amamos hasta el día de hoy según
me enteré recién.
Don Podestá fue hasta hace muy poco, de acuerdo a su relato,
Subdirector de Información del Washington Post. Era compañero
de trabajo de Woodward y Bernstein y sus cuentos sobre ellos nos
entretuvieron las mejores dos horas que pasé en el bar. Don
fue el encargado de diseñar la primera plana y de escoger
los artículos y fotografías que salían en ella.
La pregunta inevitable –eres exactamente el huevón
número 750 que me la hace- es quién era Garganta Profunda.
Seguimos hablando de periodismo, que es el tema que a él
le apasiona y que a mí me tiene absolutamente sin cuidado;
pero, su entusiasmo es tal que es envolvente. Clara, su mujer, lo
mira con veneración, y es que Don es simpático, canchero,
sofisticado, y ha tenido la suerte de estar en el momento preciso
en el lugar correcto. Así que me acomodo al tema y balbuceo
algunas opiniones irrelevantes.
Don se explaya en un tema que conoce al revés y al derecho.
Compara la prensa norteamericana con la sudamericana, define criterios
de análisis y concluye que el periodismo de hoy es totalmente
distinto del periodismo de los años sesenta y setenta. Hay
un aspecto que se ha incorporado en la definición del periodismo
contemporáneo como relevante: la regla de las dos fuentes.
Me sorprendo cuando me la explica. ¿Cómo se distingue
la información verdadera de la falsa? No siempre se consigue
distinguirla, pero la manera de hacerlo es con investigación,
mucha investigación, más entrevistas con gente que
tenga diversos puntos de vista y mediante el chequeo y la comprobación.
Así, algo que sea sensacional, una acusación, una
denuncia, la imputación de malversación a un funcionario,
solamente porque lo haya dicho alguien no es noticia. ¡Plop!
Y qué pasa con la prensa hoy que ha decidido cambiar información
por entretención. El ciudadano medio recibe infinitamente
más información que nunca pero parece estar cada vez
menos interesado en entender la complejidad social y política.
El problema es grave. Hay mucho material que llega por múltiples
medios que no son realmente de información, sino de entretenimiento.
La televisión por cable te conecta a canales especialistas
en rock’n roll, dibujos animados, deportes, historia de los
deportes, historia, historias de la historia, descubrimientos, científicos,
seudo científicos, médicos, religiosos, institucionales.
Y con todo eso no han logrado aumentar las 24 horas que tiene el
día, aunque en Chile sí lo hicimos. El día
que atrasamos los relojes una hora tuvo 25 horas.
El ciudadano común y corriente, que ha trabajado sus nueve
o diez horas en una oficina y que después ha estado una hora
bloqueado en el tráfico para llegar a su casita en el barrio
emergente para gente emergente y tiene que ayudar a los niños
con sus tareas y ayudar a su señora a preparar la comida,
porque su señora también trabaja todo el día
igual que él, ¿qué tiempo le queda para informarse
seriamente de los que no es personalmente interesante o importante
para él? Guerra en Iraq, Copa Libertadores, Inverlink, Corfo,
Mop, Gate, diputados, concejales, alcaldes, ministros, subsecretarios,
parientes, nada de eso le conmueve. Quizás la transmisión
del clásico Colo Colo – Universidad de Chile, Macho’s
y El Termómetro le compliquen su capacidad de decisión,
pero nada más. Es muy posible, incluso, que se informe en
la cnnenespañol.com al día siguiente en su computador
personal mientras se toma el segundo café de la mañana,
y listo. Y allí, en la CNNN se informará sólo
de aquello que la estación quiera darle, es decir, lo que
Ted Turner quiere informar.
Don me citó para el día siguiente y enmarañados
en unos spaghettis a la marinara en Da Carla, seguimos conversando,
él hablando y yo aprendiendo. Lo que sigue es el desarrollo
de algunos de los temas que abordó mi amigo Don, que está
sorprendidísimo con el papel que está cumpliendo la
prensa chilena en relación a los casos de corrupción.
Fuente: La Pirca News
Colaboración de Maldoneitor. Editó el Vitorio.
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