Hasta aquí he llegado. Desde
ahora en adelante Cuba seguirá su camino, yo me quedo. Disentir
es un derecho que se encuentra y se encontrará inscrito con
tinta invisible en todas las declaraciones de derechos humanos pasadas,
presentes y futuras. Disentir es un acto irrenunciable de conciencia.
Puede que disentir conduzca a la traición, pero eso siempre
tiene que ser demostrado con pruebas irrefutables. No creo que se
haya actuado sin dejar lugar a dudas en el juicio reciente de donde
salieron condenados a penas desproporcionadas los cubanos disidentes.
Y no se entiende que si hubo conspiración no haya sido expulsado
ya el encargado de la Sección de Intereses de EE UU en La
Habana, la otra parte de la conspiración.
Ahora llegan los fusilamientos. Secuestrar un barco o un avión
es crimen severamente punible en cualquier país del mundo,
pero no se condena a muerte a los secuestradores, sobre todo teniendo
en cuenta que no hubo víctimas. Cuba no ha ganado ninguna
heroica batalla fusilando a esos tres hombres, pero sí ha
perdido mi confianza, ha dañado mis esperanzas, ha defraudado
mis ilusiones. Hasta aquí he llegado.
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Pamela Velasquez y Rodrigo Cerda Iturriaga, Fono 2-223 90 59, e-mail comunicaciones@iepe.org