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¿Choque o diálogo?,
por Leonardo Boff
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El teólogo católico
Hans Küng: "sin paz entre las religiones, no habrá
paz entre las naciones". |
El mundo se está haciendo
cada vez más pequeño. La especie “homo sapiens/demens”
ha ocupado y en cierto sentido ha depredado ya el 83% de todo el
planeta. Las relaciones entre las personas y las culturas se vuelven
inmediatas. ¿Cómo limitar la lucha de los egos y los
intereses particulares que se sobreponen a los colectivos? ¿Cómo
elaborar un consenso básico que nos permita estar juntos?
¿Cómo convivir con un mínimo de paz?
Dos posiciones sobresalen: una, de la escuela «realista»,
y otra, de la escuela «ético-idealista». La escuela
«realista» está representada por Samuel P. Huntington,
un renombrado cientista político de Harvard, que ya he citado
otras veces. En su famoso libro «Choque de civilizaciones»
(1996), con gran acopio de tatos y reflexiones, sostiene la tesis
de que, inexortablemente, vamos al encuentro de un choque mundial
de civilizaciones. Al final será Occidente contra todos los
demás. Se dará –dice- una fantástica
devastación de la biosfera y de las riquezas de las naciones.
El escenario dramático que dibuja al final de su libro nos
hace pensar en la frase de Einstein: no sé cómo será
la tercera guerra mundial, pero sé que la siguiente será
a base de sólo piedras y palos.
La posición «ético-ideal» está
representada por Hans Küng, teólogo católico
alemán, compañero de tribulaciones, pues también
sufrió pesadas censuras del Vaticano. En su ya clásico
«Una ética mundial para la política y la economía
mundiales» (1997) sostiene la tesis inversa: o establecemos
un diálogo entre todas las religiones y culturas, buscando
puntos comunes, o vamos al encuentro de un desastre nunca antes
visto. Su tesis es: «sin paz entre las religiones, no habrá
paz entre las naciones».
¿Por qué comenzar por las religiones? Por una simple
constatación: en las principales áreas actuales de
conflicto subyace una cuestión religiosa. Además,
el propio Huntington en su libro reconoce que «en el mundo
moderno, la religión es una fuerza central, tal vez ‘la’
fuerza central que moviliza a las personas… Lo que en último
análisis cuenta no es la ideología política
ni los intereses económicos, sino las convicciones de fe,
la familia, la sangre y la doctrina. Es por estas cosas por las
que las personas combaten y están dispuestas a dar su vida.
No soy yo, como teólogo, quien hago esta constatación,
sino un científico político de la envergadura de Huntington.
El camino de la paz mundial pasa, por tanto, por el diálogo
entre las religiones. En ese diálogo surgen los puntos comunes
elencados todavía en 1970 en la Conferencia Mundial de las
Religiones a favor de la Paz, en Kyoto. Al pacificar las religiones
–y todavía hay mucho que hacer en ese campo- se crea
la plataforma para la paz política, fundada en una ética
mínima del cuidado de la Tierra y de la biosfera, en cooperación
universal, en corresponsabilidad frente a nuestro futuro común,
y en reverencia frente al misterio de la existencia.
¿Por qué la propuesta de Huntington es inviable?
Porque la máquina de muerte es de tal orden que puede destruir
todo y abortar el futuro de la especie. Ya no podemos hacer más
guerras como antiguamente. Hoy sólo pueden hacerse contra
países débiles, como vergonzosamente se ha hecho contra
Irak. Pero no se podrá hacer lo mismo contra Rusia o China,
que poseen armnas de destrucción masiva. Ahí vendría
el fin de las civilizaciones. Sólo nos resta dialogar y aprender
unos de otros para que evitemos el choque total y demos una oportunidad
a la paz perpetua, tan soñada por el filósofo Enmanuel
Kant.
Fuente: Koinonia
http://www.servicioskoinonia.org
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