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BOSQUE DE SANTIAGO: UN PULMÓN AMENAZADO

El Bosque de Santiago es un patrimonio histórico, fundado oficialmente como parque de Santiago en 1917 por la ley 3.295. Allí se establece que los "terrenos se declaran de utilidad pública y se destinarán a la formación de un gran parque de uso público".

El Convenio Internacional de la ONU sobre Biodiversidad expresa claramente que es responsabilidad de cada país proteger sus áreas verdes y el Decreto Supremo nº 891 del año 1966 establece la prohibición al uso de sus terrenos a cualquier actividad que perturbe o amenace la conservación y preservación de las especies existentes. Por otro lado, el plan vigente de descontaminación de Santiago establece que todos los parques urbanos se mantendrán como tales.

Muchas son las razones para proteger el Bosque de Santiago, entre ellos, la construcción de centros de información y divulgación ambiental bajo el liderazgo de London Ecology Unit, interesado en implementar el "Proyecto Darwin" con un centro de educación ambiental. Este proyecto será desarrollado en conjunto con el manejo del Bosque de Santiago en un área de 180 hectáres.

La construcción de la autopista, llamada actualmente a licitación por el Ministerio de Obras Públicas MOP, pasaría directamente por el interior del parque, produciendo una destrucción muy grave a la vida silvestre que allí habita, además de la pérdida de la conexión entre el proyecto Darwin y el resto del bosque.

Sin embargo, lo más grave es que el Bosque de Santiago tiene importantes posibilidades para ser en el futuro un parque realmente para los santiaguinos que necesitan más -y no menos- áreas verdes.

Por las razones citadas y apoyándose en la ley 3.295 que creó el parque, un conjunto de organizaciones ambientales y vecinales, entre ellas, Defendamos la Ciudad, Instituto de Ecología Política y Renace, presentaron en noviembre ante la Contraloría General de la República una solicitud para que se establezca la ilegalidad del llamado a licitación del proyecto "acceso Nororiente a Santiago".

Ahora, estas organizaciones junto a los vecinos del bosque y todos aquellos interesados en preservar las áreas verdes de la ciudad, iniciamos una campaña para salvar este lugar, que debe empezar por ser abierto a los ciudadanos.

LOS SANTIAGUINOS NECESITAMOS MÁS ÁREAS VERDES

Los santiaguinos ya tenemos un nivel de áreas verdes por capita muy baja, de sólo 2,5 metros cuadrados por habitante y la región metropolitana ya ha sido oficialmente declarada como saturada de contaminantes ambientales. Por estas razones, la destrucción de más bosques o parques es algo muy grave que nos afectará a todos, ya sea directa o indirectamente.

A pesar de lo anterior, en la Cámara de Diputados existe un proyecto que modifica la legislación urbana, desconociéndose al requerimiento de áreas verdes y la participación ciudadana, además de legitimar cambios al uso del suelo sin la menor participación de quienes viven en los lugares afectados.

La amenaza al Bosque de Santiago es un atentado contra uno de los principales pulmones verdes de esta ciudad.

Primer semestre 2000

CAMPAMENTO DE PROTESTA EN EL BOSQUE DE SANTIAGO

Un grupo de jóvenes y ecologistas acampó una noche en el Bosque de Santiago como una forma de demostrar una de las muchas actividades que allí se pueden realizar. Ello, ante la amenaza de la construcción de la carretera Radial Nororiente que lo afectaría gravemente. (10/01/2000)

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