Durante los últimos treinta años, se ha
destruido en el Planeta más de la mitad de los bosques que lo
cubrían originalmente. Actualmente, sólo se conserva la quinta
parte de los bosques nativos. El resto, ha desaparecido para
siempre, entre otros, bajo el estigma de la explotación forestal
y en particular, la producción de astillas. Esta muerte del
bosque lleva consigo el aniquilamiento de una biodiversidad que no
encuentra cabida en las plantaciones introducidas de pinos y
eucaliptus. Nuestro país, lamentablemente reproduce con creces
esta realidad. Las empresas de astillas compran su materia prima
con el sistema de "metro ruma", ya que por lo general
estas industrias no poseen bosques propios para explotar. Este
sistema se convierte en un factor relevante de deforestación.
En Chile, una nueva industria forestal ha
decidido instalarse en la décima región, se trata del proyecto
"Cascada-Chile", que nace de la asociación de la
empresa canadiense Boise Cascade y de la chilena Maderas Cóndor
S.A. La inversión proyectada es de 180 millones de dólares, 150
en industria y 30 en un puerto, lo que se ha constituido en un
atractivo para las autoridades locales.
"Cascada-Chile" pretende explotar 500
mil hectáreas de bosque nativo entre el Lago Ranco y Palena en la
X región y convertirlo en astillas y paneles de OSB. A lo
anterior, se agrega los serios vacíos de información referente
al "bosque nativo" que maneja la empresa, ya que todos
los estudios, incluido el Estudio de Evaluación de Impacto
Ambiental, centran sus referentes en el puerto y en las plantas de
astillas.
Este proyecto que ensombrece aún más el
futuro de los bosques nativos que hasta ahora han logrado
sobrevivir, cuenta con la oposición de un gran porcentaje de los
vecinos de Puerto Varas y Puerto Montt, además del rechazo
absoluto por parte de los empresarios del turismo y salmones, ya
que sus rubros serán especialmente afectados.