Democratizar y descentralizar la transición energética hacia las energías renovables, potenciando el desarrollo de los territorios, su autonomía, resiliencia y distribución de los beneficios económicos, ambientales y sociales.

Alcanzar el 100% ERNC al 2050 –a diferencia del 70% de ER propuesto por la política energética- prepararse para el cambio de vida que la apropiación de las energías renovables supone para las comunidades, en oposición a la sociedad de consumo impuesta por las energías fósiles.

Educar y empoderar a los ciudadanos y a la comunidad en general, para que transiten hacia un modelo energético limpio, desde una mirada local y se transformen en agentes prosumidores.

Alternativa  al modelo energético imperante en la actualidad. Los ciudadanos pueden y deben convertirse en la alternativa para generar energía.

En Chile, la generación de energía hoy día está concentrada en pequeños grupos de poder oligopólicos, donde la empresa privada encuentra un “negocio redondo” amarrando a los chilenos a un modelo que no sólo es uno de los más caros del mundo, sino que ocupa fuentes depredadoras y contaminantes como las mega termoeléctricas e hidroeléctricas.

De esta forma, el IEP colaboró como ente promotor de cooperativas de energías renovables. En Chile, existen cinco (5) cooperativas que se distribuyen a lo largo del territorio nacional, aunque con una baja cobertura. Estas son:

  • ENER Coquimbo, ubicada en el Norte del país.
  • ENER Quinta, ubicada en la zona Central de Chile.
  • ENER Metropolitana, ubicada en la capital del país.
  • ENER Pucón, ubicada en el Sur del territorio.
  • ENER Aysén en el extremo sur.

Son cooperativas en las que participan personas que están convencidas que los ciudadanos deben constituirse en el pilar fundamental del modelo energético, participando activa y responsablemente en la generación y el consumo. Es decir, son pro-sumidores y no meros consumidores.

Pero el modelo chileno actual, neoliberal extremo y extractivista, presenta barreras y obstáculos para el trabajo en cooperativas, en general, y más para aquellas que quieren disputar la generación de energía como algo que es exclusivo de la mega empresa.

En el país, no existen incentivos para la creación y fortalecimiento de este tipo de cooperativas, las cuales requieren mejorar sus conocimientos y capacidades para generar modelos de negocios. Además, la sociedad chilena aún no es consciente de la importancia de avanzar hacia un modelo energético renovable, descentralizado y democrático.