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| Bío Bío |
Defensa por el Bío
Bío y el pueblo Pehuenche
La
campaña contra la construcción de
la represa Ralco en el Alto Biobío, tiene
una cara visible: la empresa eléctrica
ENDESA, un gigante poderoso, que se maneja implacable
ante los obstáculos que va sorteando en
el camino. Sin embargo, la imposición de
esta megacentral que inundaría 45 kilómetros
de tierras indígenas, obedece a la ausencia
de una política energética integral
sustentable en nuestro país y a un total
avasallamiento de la cultura de los pueblos originarios,
obviándose incluso la ley indígena,
creada para su protección.
El contexto con el que
se encontró ENDESA para llevar adelante
la represa Ralco, distaba mucho, al menos en el
papel, al de la construcción de Pangue
en 1997, la primera represa construida en el Alto
Biobío pese al rechazo de pehuenches y
ecologistas. Ambas corresponden a un proyecto
energético de 7 represas en esa zona.
La oposición a
Ralco fue inmediata. Uno de los primeros en reaccionar
fue el Grupo de Acción por el Biobío
GABB y posteriormente el Instituto de Ecología
Política IEP. La Comisión Nacional
del Medio Ambiente CONAMA, aunque no se divulgó
en el momento, también rechazó el
proyecto y paralelamente, la Comisión Nacional
de Derecho Indígena CONADI, fue enfática
en declarar la ilegalidad de Ralco. Sin embargo,
pese a todos estos escollos, el proyecto fue aprobado
en gloria y majestad, aunque para ello fuera necesaria
la salida de la directora de la CONAMA, Vivian
Blanlot y el despido de Mauricio Huenchulaf, ex
director de la CONADI, quien hasta el final se
opuso al proyecto. Más tarde, en 1998,
otro director de la CONADI, Domingo Namuncura,
sería destituido por las mismas razones.
La defensa del
río Biobío ha tenido un enorme eco
social, tanto por ser valorizado como un ecosistema
único en el mundo, como por ser la tierra
del pueblo pehuenche. Sus oponentes ven en esta
causa la oportunidad histórica de hacer
oír las reivindicaciones del pueblo mapuche,
así como el desprecio a un modelo de desarrollo
que aplasta culturas y ecosistemas, con tal de
imponer una "moderna" visión,
que nos está llevando irremediablemente
a la autodestrucción.
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